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El Real Madrid que hemos estado viendo no parece ser capaz de vencer a un Barcelona que consigue iluminarse tanto como París o Las Vegas, y que aún sin Messi y sin Ibrahimovic, llega a funcionar tan sincronizadamente como el motor del Ferrari que llevó a Schumacher a la cima de la montaña.

Barcelona es el favorito en el duelo cumbre del fútbol español con atracción mundial, pero las individuales del Madrid, que brillan como diamantes dispersos en las vitrinas de Tiffanys, pueden provocar chispazos cegadores y cabalgar sobre raptos de inspiración, convirtiendo la batalla en furiosa, épica e imprevisible, como aquella que terminó 3-3 en 2007, con Messi saliendo bruscamente de la lámpara de Aladino para perforar tres veces a Casillas.

¿Qué función tendrá Kaká con Cristiano Ronaldo de regreso a la línea de fuego, Xabi Alonso jefeando la zona de creación, y posiblemente la impetuosidad y el olfato de Benzema, tratando de desequilibrar la compacta defensa de Guardiola, en la que está sobresaliendo Piqué, con su fortaleza, destreza y flexibilidad?

¿Qué plan tiene elaborado Pellegrini con el veterano, pero siempre necesario Raúl, todavía con suficiente carga en sus baterías, quien sólo se ha perdido un clásico en los últimos 15 años? Es saludable contar con un atacante que sabe estar en el lugar indicado, con el armamento para resolver, pero obviamente, la opción Benzema es muy fuerte, casi tanto como la importancia de Gonzalo Higuaín, un tigre en el área, quien es indiscutible.

En medio de la mayúscula expectación que genera este duelo, se espera que Ibra y Messi puedan alinear y funcionar como acostumbran, fabricando dificultades, atormentando a la defensa liderada por Pepe. Esta posibilidad está vinculada a dos intrigas: ¿Podrá Arbeloa ser un estorbo permanente para Lionel Messi? ¿Responderá Ibra a la exigencias de esa batalla?

Como es natural, el factor clave será la lucha por manejar los hilos del partido, esa que se realiza en la media cancha, con Iniesta y Xavi mostrando su fútbol poético, vital, preciso, a ratos mortífero.

Se teoriza con mucho fundamento, sobre la opción de ver a Kaká bajando a juntarse con Alonso, y luego, como acostumbra en el engranaje de la Selección de Brasil, arrancando, serpenteando y proyectándose con la cabeza levantada, buscando al más apropiado depositario de sus entregas.

Sobre la posibilidad de no poder alinear a Messi, el técnico Guardiola ha manifestado con aire de superioridad: “podemos ganar sin él”, lo cual es cierto, pero lo ideal, lo tranquilizante, es tener al genio fuera de la botella, gravitando en la cancha, no en el closet. Su sola presencia tiene un gran significado, quizás único.

El favoritismo del Barcelona obedece al accionar que ha mostrado, pero es bueno que no olvidemos, que por encima de todos los cuestionamientos, el Madrid es líder, por un punto, pero líder de la Liga, y hoy estará estimulado por la presencia de Cristiano Ronaldo.

Pienso que ganará el Barcelona, porque es una maquinaria bien engrasada.

dplay@ibw.com.ni