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Un grupo sencillo y un cruce en octavos más que peligroso. El sorteo del Mundial deparó una mezcla de sensaciones opuestas en la selección española. Satisfacción por una primera fase que no debería plantear problema alguno para clasificarse y disgusto por la dureza de la siguiente eliminatoria.

España, cabeza de serie encuadrada en el último grupo, el H (igual que ocurrió en la pasada y exitosa Eurocopa), se medirá contra Suiza, Honduras y Chile en el arranque, para luego, en los octavos, cruzarse con el primero o el segundo del que, sin duda, es el grupo de la muerte, el G, en el que están Brasil, Portugal y Costa de Marfil, tres rivales de poderío; Kaká y Cristiano Ronaldo, frente a frente, con Drogba abanderando al que pasa por ser el mejor equipo africano del momento.

España, campeona de Europa y número uno del ranking de la FIFA, debutará (Durban, 16 de junio) ante Suiza, cuyo papel en torneos de esta naturaleza suele resultar anecdótico. Continuará su periplo contra Honduras (Johanesburgo, 21), otro equipo en teoría menor, pero que hace 27 años se cruzó en el camino de España, a la que sacó los colores en el Mundial de 1982, de infausto recuerdo, con aquel 1-1 que supuso el inicio del nefasto devenir de la selección en el torneo de la que era anfitriona. Cerrará España la primera fase ante Chile (Pretoria, 25), sin duda el rival más potente, que, con Marcelo Bielsa en su banquillo, tuvo un gran comportamiento en la fase de clasificación.

El partido inaugural, el 11 de junio, lo disputarán el anfitrión, Suráfrica, y México, encuadrados en el grupo A, uno de los más duros, que completan Uruguay y Francia. De menor nivel parecen los demás, para satisfacción de Argentina, Inglaterra, Alemania, Holanda e Italia, todos ellos cabezas de serie.