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El Bóer y Oriental protagonizaban un emocionante duelo con sus abridores, Rafael García y Willy Lebrón, respectivamente, y el partido 1x0 a favor de los capitalinos.

De pronto, se apagaron los bombillos de la torre del jardín izquierdo y ya no volvieron a funcionar. Como resultado, el juego se suspendió en el quinto episodio y una vez más los aficionados se marcharon sin ver concluido el encuentro.

Pero este asunto ya no es una casualidad, se está convirtiendo en un mal casi cotidiano en los estadios de Managua y Granada, como ocurrió ayer, y tal parece que el problema no va a parar, porque no se ve que estén buscando soluciones a corto plazo.

Al menos cuatro veces ha ocurrido este inconveniente en Granada aunque no siempre con el mismo fin de ayer porque han reparado el problema y concluyen el juego.

Otras tantas veces se ha sufrido por este inconveniente en el Estadio Nacional Denis Martínez y en algunas ocasiones se ha solucionado gracias a que la directiva del Bóer ha movido sus influencias.

Sin embargo, ya es preocupante que una la Liga Profesional limitada por las condiciones económicas del país ahora corra el riesgo de perder el interés de los aficionados por falta de un buen trabajo en las torres de los estadios, algo que seguro es más posible solucionar que montar una liga cara como la de otros años.

Sería fundamental que ofrezcan soluciones para evitar que los aficionados lleguen a los estadios sin tener la certeza de que el partido va a terminar por estos continuos problemas.

Volviendo al duelo entre Rafael García y Willy Lebrón, los dirigidos por Noel Areas ganaban 1x0 por doble remolcador de Ofilio Castro en el primer episodio. Pero la entrada estuvo para hacer más, pues Lenín Aragón sufrió un golpe, pero fallaron Sandor Guido y Ronald Garth.

El Bóer llenó las bases en el segundo inning con base a Isaac Martínez, sencillo de Darrell Walters, golpe a Renato Morales aunque con dos outs, y Lebrón resolvió la entrada ponchando a Ofilio.

En tanto, los Orientales sólo tenían dos imparables contra García, ambos de Jimmy González --sencillo y doble-- hasta que se suspendió el partido sin llegar a ser oficial, porque estaban en la alta del quinto con dos outs, bateando el Bóer.