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¿Un Mundial de béisbol en Nicaragua? ¡Qué arrogante intrepidez!, pensé, quedando claro que Carlos García al obtener la sede de 1972, se estaba metiendo en un laberinto de incertidumbres. Pero Carlos, sin la menor duda el más grande dirigente deportivo que Nicaragua ha producido, me dijo, “Nada me detendrá”, y se dispuso a zigzaguear acelerando en un campo minado, rumbo hacia el objetivo más importante de su vida: hacer historia organizando un Mundial inolvidable, y confeccionando la mejor selección pinolera de todos los tiempos.

Lo lograste Carlos, y ese esfuerzo que permitió construir esa proeza, no sólo ha resistido las embestidas del implacable paso de los años, y sobrevivido a las telarañas que aprietan recortando memorias, sino que ha crecido mientras tratamos de dimensionarlo correctamente.

¡Cómo es posible que después de 37 años, con el mundo evolucionando vertiginosamente, se siga considerando ese Mundial Nica, como el mejor de todos los tiempos! Hay sobrevivientes como Oswaldo Gil, testigos oculares de tantos otros, que no han alterado esa consideración.

Contra el reloj

Y pensar, que ni siquiera teníamos los estadios con las exigencias necesarias. ¿Cómo fijó Carlos el orden de prioridades para luchar contra el reloj?. Lo esencial era conseguir el abierto apoyo del gobierno y de la iniciativa privada, y volcarse sobre la construcción de estadios en Masaya y León, completar los de Granada y Chinandega, y restaurar en forma impresionante, el Nacional aquí en Managua, convirtiéndolo sólo por unos días –por culpa del terremoto- en el mejor del Caribe.

“Este es un Estadio de Grandes Ligas”, dijo el reputado cronista mejicano con experiencia en la cobertura de Series Mundiales, Tomás Morales, en tanto Roberto Clemente, viendo las nuevas tribunas, los palcos especiales, las cabinas de transmisión, la pizarra eléctrica, el mensajero, el tratamiento al terreno, exclamó: ¡Estupendo parque en cualquier parte que se juegue béisbol!
¿Cuántas horas durmió Carlos jefeando el operativo? Nadie lo sabe, ni siquiera él, impulsado hacia un ritmo frenético que casi lo convierte en un robot. ¿Cuánto costó el súper-evento? Tampoco se sabe, aunque él sí debe tener una idea clara todavía no publicable. ¿En cuáles estadios estaríamos jugando de no ser por aquél mundial? Lo siento, no tengo respuesta por carecer de una imaginación tan fértil.

¿Por qué el mito?

Las nuevas generaciones, deben de preguntarse con justificada incredulidad: ¿Por qué el mejor Mundial de la historia? No eso una exageración. No, y aquí están las explicaciones:
Porque fue un Mundial con 16 equipos, algo nunca visto; porque se juntaron representantes de América, Asia y Europa, con un delegado de Suráfrica en el Congreso de la FIBA; porque fue el Mundial de las marcas asombrosas, algunas todavía vigentes; porque el público, motivado por una impresionante Selección Nacional adiestrada por ese grupo de técnicos manejado por Tony Castaño y dirigida por Argelio Córdoba, se desbordó provocando llenos espectaculares; porque en una época en que no se conocía el Internet y las computadoras sólo eran vistas en películas de ficción, se realizó un trabajo estadístico fuera de serie, con mucho de la manualidad de Noel Urcuyo, Manuel García, Chico Pinell, Artidoro Arana y tantos otros, permitiendo la entrega diaria de un boletín que muchos conservan como un tesoro, elaborado en Artes Gráficas con coordinación de Danilo Aguirre; porque estuvo Miss Universo, y vino el astro boricua Roberto Clemente funcionando como manager de Puerto Rico; porque el béisbol asiático mostró su futuro en estas competiciones; porque Cuba y Estados Unidos protagonizaron el Juego del Siglo que decidió aquel trancazo de Agustín Marquetti; porque se produjeron tres juegos sin hit ni carrera en la misma noche a la misma hora; porque el sobresaliente en “atención a los clientes”, no ha podido ser superado ni por países de obvio poderío económico; porque en la larga cabalgata de partidos y más partidos, viajamos constantemente de la emoción al suspenso y de la alegría al drama, hasta desembocar en la fiesta del alarido.

La campaña nica

Debutamos contra los débiles brasileños, y Julio Juárez caminó sin contratiempos ocho entradas, mientras sus compañeros fabricaban tres carreras. En el noveno, Brasil llenó las bases con tres hits y fue necesario que entraran Herradora y Chévez para preservarle la victoria por 3-0 en medio de una angustia agobiante.

Frente a Italia, Aubrey Taylor se vio tan descontrolado, que Argelio decidió retirarlo rápidamente. Taylor golpeó a uno y dio dos bases en el primer inning, y abrió el segundo con pasaporte y golpe. Era demasiado riesgo mantenerlo en la colina. Lacayo entró con el marcador adverso 1x0, pero sujetó en 5 hits a los italianos, mientras los nicas reaccionaban para triunfar por 7x1.

En el tercer juego contra Dominicana, el joven tirador Antonio Chévez supo distribuir nueve hits, admitiendo sólo una carrera, mientras la artillería nica disparaba 21 cohetes para anotar 11 veces. Calixto Vargas, con cinco hits en cinco turnos, pasó a comandar a los bateadores, al registrar 800 puntos, de 10-8.

Sorpresivamente, El Salvador resultó un hueso duro para los nicas, y fue necesario un trabajo monticular rigurosamente ajustado al veloz Aubrey Taylor para vencerlo 2x0. El zurdo cuzcatleco Mario Flores se fajó como león con los artilleros nicas, y solamente soportó dos carreras, una en el inning cuatro y otra en el noveno.

Final infartante

Nicaragua le ganó a Puerto Rico 2x1 en extrainning, con un batazo oportuno y corrido espectacular de Julio Cuarezma, más un remate notable de Ángel Dávila, mientras 20 mil aficionados estaban al borde del infarto. Con el juego 1x1 y Luis Torres, el pitcher zurdo de excelente control, fuera del escenario, Cuarezmita disparó un cohete entre rigth-center y voló en los senderos. El relevo de los jardines fue confuso y Cuarezma siguió hasta home con la carrera que le dio ventaja a Nicaragua.

En el cierre de ese décimo inning, Puerto Rico llenó las bases y Argelio retiró a Chévez, y llamó al veterano Ángel Dávila para que tratara de sacar el último out y congelara el peligro. Con Luis Ramos en conteo de tres y dos, un escalofrío recorría la espalda de medio mundo. Vino el lanzamiento y Ramos conectó un roletazo al short, ahogado en el guante de Jarquín para consumar el out final y el quinto triunfo nica sin derrota.

Bonar Luzey lanzó cómodamente frente a los inexpertos alemanes, y Nicaragua se impuso por cifra aplastante de 17x1, con Obando impulsando tres carreras; al día siguiente, Sergio Lacayo blanqueó 4x0 a China, con pitcheo de tres hits, y Calixto Vargas bateó dos cohetazos en la hora buena.

Veneno és Japones

Invictos en siete juegos, con el país uniformado y enloquecido, los nicas enfrentaron a Japón con un lleno increíble. El derecho Kojiro Ikegaya sólo permitió dos hits en el primer inning, y después ponchó a 15 en siete entradas y dos tercios para convertirse en la pieza clave de una victoria por 2x0. El zurdo Zengo Ikeda concluyó la blanqueada. Valeriano Mairena y Pedro Selva conectaron los dos únicos hits nicas. Denis Martínez, quien abrió y perdió, Antonio Chévez, Ángel Dávila y Aubrey Taylor, tiraron por los nicas.

Nicaragua reaccionó a esta primera caída ganándole 6x3, de forma apurada –-pues se fue a extrainning-- a los batalladores canadienses. Frente a un line-up cargado de zurdos, Argelio abrió engañosamente con Bonar Luzey para trabajar sólo a un hombre, llamando de inmediato al zurdo Herradora. Más adelante llamó a Sergio Lacayo, quien ganó el juego. La novena victoria nica fue por 3x2 sobre Panamá, con Julio Juárez en la loma y Calixto manteniéndose como líder de bateo con 560. Perdió Ronaldo Montero, el as canalero.

Una base por bolas de Herradora a Jeff Malinoff con casa llena en el décimo inning, le permitió a Estados Unidos vencer 4x3 a Nicaragua, en el partido súper peleado que mantuvo en vilo a la gigantesca clientela. Nicaragua empató 3x3 en el octavo, pero los norteamericanos ganaron finalmente con pitcheo combinado de Rubén García, Baumiller y Jay Smith.

Con dos derrotas encima, Nicaragua pasó apuros un buen rato antes de vencer a Guatemala 8x4. Abrió y ganó Aubrey Taylor, y le siguieron Denis, Chévez y Lacayo. Frente a Honduras, Antonio Chávez ponchó a diez, en lo que fue un brillante triunfo por 9x1, para poner fin a un balance de 11-2, y al día siguiente Denis Martínez por poco deja sin hit a Costa Rica en victoria de 9x0.

Ultimo pincelazo

En el cierre del torneo, Nicaragua consiguió una victoria espectacular de 2x0 sobre Cuba, con pitcheo seguro del valiente Julio Juárez y un jonrón de Vicente contra el as José Antonio Huelga. Tal resultado le abolló la corona y el orgullo a los cubanos, que llegaron invictos a este duelo con 14-0 y el título en el bolsillo. Juárez pasó cuatro momentos difíciles, y todos ellos los resolvió con singular maestría y serenidad admirable.

Si algo faltaba como último pincelazo de ese Súper-Mundial, era ese triunfo sobre Cuba. Lloró Argelio, lloró Juárez, lloró Carlos, y todos nos sentimos subiendo hacia el cielo utilizando una escalera imaginaria.

Han pasado 37 años, y el recuerdo permanece incrustado en nuestras cabezas y corazones, como prueba irrefutable que por casi un mes, estuvimos en el paraíso.