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Whitey Herzog, quien como manager de los Cardenales de San Luis debió ganar dos Series Mundiales, no una, fue seleccionado para ingresar al Salón de la Fama vía Comité de Veteranos. Esa fue la noticia más ruidosa en el primer día de agitación en Indianápolis, mientras los Yanquis buscaban cómo asegurar la continuidad del veterano zurdo Andy Pettitte en su rotación, y los Dodgers manejaban la posibilidad de negociar al guardabosques Juan Pierre, provocando el interés de los Piratas.

Fue Herzog un firme creyente en las proyecciones del versátil pelotero pinolero David Green, quien formó parte del roster ganador de la Serie Mundial de 1982, precisamente frente a los Cerveceros de Milwaukee, el equipo que firmó al nica en 1978, después de haberlo scouteado en los Centroamericanos y del Caribe realizados en Medellín, y en el Mundial de ese mismo año en Italia.

“Nos interesa mucho Green. Tiene potencial para convertirse en un astro”, dijo Herzog cuando se concretó el multi-cambio que envió a los futuros ganadores del Cy Young, como lo fueron Rollie Fingers en 1981 y Pete Vuckovich en 1982, y al gran receptor-bateador Ted Simmons, a cambio de Green, Sixto Lezcano y los tiradores Dave Lapoint y Larry Sorensen, lo que desembocó, en una de las grandes equivocaciones en el béisbol.

Cuando en Puerto Rico se llegó a decir en un alarde de atrevimiento, que Green podría llegar a ser el próximo Clemente por contar con todas las herramientas, Herzog avaló con su firma ese vaticinio que finalmente se desvaneció.

Ganando la Serie del 82 con aquel equipo de San Luis que reunía a Tommy Herr, Ken Oberkfell, Lonnie Smith, George Hendrick, Darrell Porter, Ozzie Smith y Green abriendo el primer juego como center fielder contra Mike Caldwell, Herzog fue víctima en 1985, de un enorme fallo arbitral, cuando Don Dekinger, en lugar de sentenciar out por dos pasos a Jorge Orta en primera base, cancelando una amenaza de los Reales de Kansas y el Clásico, lo dejó con vida en el sexto juego, que hubiese sido el último sin esa apreciación tan errática.

San Luis, que ganaba 1-0 hasta ese cierre del noveno con pitcheo de Danny Cox y Ken Daley, perdió 2-1 por ese fallo que Sports Illustrated mostró en su portada, empujando al árbitro Dekinger hacia la hoguera; al día siguiente, con bateo grueso y un recital de Bret Saberhagen, Kansas triunfo 11-0 y se llevó la Serie. Un asalto al mejor estilo de los hermanos Frank y Jesse James.

En 1987, en otra Serie salpicada por fallos discutibles, sobre todo en el plato, Herzog y sus Cardenales cayeron en siete juegos frente a los Gemelos de Kirby Puckett, Tom Brunansky, Gary Gaetti y Don Baylor.

Ayer, Herzog, ese manager con gran sentido del anticipo, que se caracterizó por ser un factor de motivación, que fue firme creyente de David Green, un diamante que quedó sin pulir, fue seleccionado por el Comité de Veteranos, para ingresar a Cooperstown.