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Al galope, disparando, envuelto en una polvareda, un agitado Real Madrid, sometió 3-1 al Olympique de Marsella, agujereando sus débiles ilusiones de sobrevivir en la fase de grupos de esta Champions 2009-2010.

Pese al esfuerzo, a ratos casi heroico del equipo francés, el paso del “huracán” Cristiano, no dejó piedra sobre piedra ayer, y el Real Madrid, exhibiendo un fútbol ofensivo vertiginoso, coherente y destructivo, aunque afectado por ciertos problemas defensivos que necesitan ajustes, avanzó estruendosamente hacia los octavos.

Nada que discutir. Cada día que pasa, el Madrid es más funcional. Lo que insinuó con mucho vigor frente al Barcelona, se está estableciendo, y cuando cuenta con Cristiano Ronaldo en plenitud, su crecimiento es espectacular. ¡Cómo incide, desequilibra y golpea el portugués, con su rapidez, explosividad, olfato y capacidad para definir!

Un impresionante rayo laser dibujado por Cristiano desde lejos, inutilizó la acción felina del estupendo arquero Mandanda a los 5 minutos, y el Madrid tomó ventaja 1-0; luego, Lucho González dentro del área, culminó una arremetida de tres intentos sobre un centro largo, que movió como acordeón la defensa merengue, y dejó sin chance a Casillas, obligando a Pepe a abrir la boca, con Albiol rascando su cabeza, empatando el juego 1-1 al minuto 11.

El Madrid, que salió ileso de una penetración sacude redes realizada por Brandao, anulada por un fuera de lugar, pudo escaparse en la pizarra como Steve McQueen en Bullit, pero un cabezazo de Cristiano fue devuelto por el poste izquierdo de Mandanda, un disparo de Marcelo con ese inconfundible “olor” a gol se desvió sorprendentemente, y otro cabezazo de Ronaldo pasó rascando el horizontal con el público aullando, manteniendo el 1-1.

Fue Albiol, con un zurdazo humeante, bajo y preciso, que entró junto al poste izquierdo al minuto 60, quien adelantó 2-1 al Madrid, antes del penal cometido por Casillas con una innecesaria e imprudente barrida rompe-huesos sobre Niang, que Lucho González malogró estrellándolo en el travesaño, sacándole astillas.

El último gol del Madrid, con Lass proyectándose y entregándole un balón ajustado a Cristiano por el centro con arquero y defensa llegando en busca del cierre milagroso, obligándolo a fajarse con esa vitalidad, determinación y destreza, agregadas a una recuperación muscular llamativa, para poder apretar el gatillo con su pierna derecha y sellar la pizarra 3-1.

Mientras tanto, el opaco Milan, que estuvo atrás 1-0 frente al incómodo Zurich por el estupendo gol de tiro libre logrado por Gajic al minuto 29, aseguró su boleto a los octavos, pero como segundo lugar de grupo, al ejecutar Ronaldinho un penal cuando se habían batallado 64 minutos.

El impacto de la jornada lo provocó el Bayern alemán goleando y eliminando al Juventus de Turín por 4-1. Frente a la exigencia del momento, el equipo de Luis Van Gaal ofreció su mejor futbol.

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