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El día que faltaban sus dos grandes pensadores, Xabi Alonso y Kaká, el Real Madrid goleó con una contundencia abrumadora a un nefasto Zaragoza, que concedió todo tipo de facilidades. Higuaín y Van der Vaart hicieron doblete y Cristiano Ronaldo y Benzema completaron la goleada de un equipo al que también le gusta el seis y despide el año a dos puntos del Barcelona.

El Real Madrid empieza a gustarse, se mira al espejo y le agrada lo que ve. Han desaparecido las arrugas, las ojeras y ese aspecto desaliñado que inspiraba tan poca confianza. Ahora se maneja con el porte de un dandy, con la autoridad de quien se cree capaz de conseguirlo todo y no ve límites a su poderío.

Viste con un traje hecho a medida, cuando antes las mangas de la americana eran demasiado largas y los pantalones apenas le llegaban a los tobillos. Manuel Pellegrini es ese estilista que ha lavado la imagen a este equipo, el sastre que ha confeccionado este traje que tan bien le sienta.

Después de muchas dudas y demasiadas pruebas, ya sabemos que en cada partido el Madrid jugará con un 4-4-2, que conserva cierto desequilibrio todavía en la banda derecha. Pueden variar las piezas, pero la percha siempre será la misma.