Francisco Jarquín Soto
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Un par de swing del segunda base de León, Agustín Séptimo, resultaron demasiado impacto en los Orientales, que no podían creer que un pelotero de apenas dos cuadrangulares en la campaña, viniera con tanta soltura a depositar dos pelotas detrás del jardín izquierdo y derecho en un abrir y cerrar de ojo.

“Después del primer jonrón Abea me llamó y me dijo sin dudar: ‘ese bate tiene corcho, lo escuché al momento de conectar la bola’. No puede ser que jueguen así de sucio. Le advertí al árbitro que debía chequearlo, pero fue claro que cambiaron el bate”, comentó Omar Cisneros, todavía golpeado por el revés de sus pupilos, que tampoco pudieron hacer nada ante el pitcheo de Gonzalo López y del relevista Wilder Rayo.

“No sé de qué están hablando. Yo sólo llegué, conecté la bola con precisión y el batazo salió solo. Al momento de la discusión no entendí lo que me querían decir. Yo sólo sé que venimos aquí sin ser favoritos, pero le demostramos que los juegos se ganan en el terreno y hoy jugamos mejor, como lo hicimos en el cierre del torneo”, explicó Agustín Séptimo tras el partido.

Séptimo descargó un doble en el sexto, su tercer extrabase del juego, pero antes, el tema del bate volvió a crear polémica, Omar Cisneros y su tropa exigió que lo revisaran sin conseguir mayor resultado que mantener viva la furia del dominicano con su madero.

“Perdimos la primera batalla, aunque no de forma legal. Estamos tristes es normal pero mañana (hoy) será otro día y estamos seguros que vamos a conseguir la victoria. Aunque insisto, su bate tenía corcho”, acusó nuevamente Omar.

La última vez que un pelotero conectó dos jonrones en un juego final de la Liga Profesional fue en 2006, cuando el panameño Luis Iglesias vistiendo la camiseta del San Fernando lo hizo ante los Tigres del Chinandega. En la primera edición de la Profesional, 2005, Henry Roa también disparó dos en la final contra los Tigres.

Hoy se reanuda la final a la 1:00 p.m. en León.