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Ahí está Omar en la oscuridad, abrazado a su soledad, sentando sobre la pesadumbre, no propiamente vestido para un funeral hoy, logrando soltarse del silencio por un momento para admitir: “!Estoy asustado!”, agregando, “No era esto lo que estaba supuesto a suceder, sin embargo, estoy claro de que no hay nada escrito en el béisbol, por lo tanto, tampoco nos den por muertos, porque pretendemos resurgir. Sé que será difícil hacerlo, pero lo vamos a intentar, y sabemos que no hay imposibles”.

“Voy con Melvin Cuevas, y detrás, todos: Lebrón, Sandino y quien sea. Sale Garay del line-up, Sotelo estará en los bosques, con Villegas en segunda base y Norman como designado. En estos dos días hemos recuperado la calma y reactivado el optimismo. Nuestro objetivo es ganar el siguiente juego, conscientes de que no podemos fallar para evitar morir”, expresa el manager más discutido de nuestra pelota.

“No es posible que en tres juegos, no conectemos jonrón. Nuestro bateo es fluido y de poder. Más que ellos, aunque no es eso lo que se ha visto. Pregunto: ¿Quién se va a sorprender si nos ve funcionar en el cuarto juego como acostumbramos y triunfar? Bueno, ha llegado el momento de hacerlo, por orgullo, por amor al equipo, por compromiso, por el bien de la serie”, dice Omar pausadamente, sabiendo que se encuentra en la más incómoda de las situaciones, sin la menor posibilidad de alardear.

En la acera de enfrente, Róger Guillén colocará al ahora confiado y crecido Gonzalo López. “Está lo suficientemente descansado y motivado para ir al remate hoy. Ganar este cuarto juego es un imperativo para evitar cualquier tipo de alteraciones. ¿Hay alguien que crea que repentinamente el equipo va a dejar de responder como lo ha estado haciendo”, dice Henry Roa, del Cuerpo Técnico de los rugidores.

“El line-up, seguramente será el mismo. No se cambia una fórmula que está dando resultado. Es poco probable cortarnos la inspiración. Este equipo alargará el momento que está atravesando para coronarse hoy. Aquí, no se piensa de otra forma”, explica quien ha sido uno de los mejores bateadores del béisbol pinolero en el repaso de todos los tiempos, construyéndose ahora sin precipitaciones, como técnico.

No hay imposibles dice Omar, pero ganarle cuatro juegos seguidos a estos leones tan inyectados de bravura, se considera improbable. Los Tiburones se estarán jugando la vida día a día, en cambio, los leones con más tranquilidad, pero sin perder su impulso, intentarán taladrar las desfallecientes esperanzas de los orientales.

“Una señal de vida. Sólo eso es lo que necesitamos hoy. Si eso ocurre, no necesitaremos que cicatricen las heridas provocadas para volcarnos en busca de la proeza. Para mí, el juego clave de la Serie es el de hoy. Si continuamos con vida, ¡cuidado!, porque somos capaces de darle vuelta a la tortilla”.


León-Orientales hoy a la una de la tarde en el “Héroes y Mártires”. Los ojos del país estarán pendientes de cada lanzamiento.