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Sin otra alternativa que seguir tomando retos atravesando riesgos, nada puede ser fácil para Julio Rocha en este 2010, y naturalmente, está claro de eso. Las dificultades que se le presentan mientras trata de avanzar con el ambicioso proyecto del Estadio de Fútbol; el manejo de las diferentes categorías garantizando un impulso sostenido; buscar cómo asegurar contra viento y marea el crecimiento del nivel de competencia de la Selección Nacional; su presencia en el entorno internacional como Instructor en Cursos de Administración Deportiva y Comisario en juegos oficiales, haciéndose notar en la FIFA; y prepararse para las elecciones de la Federación Nacional programadas para la recta final, se convierten en un Goliat, y es necesario tener suficientes piedras para poder ir derribando una por una.

Difícil año visto desde cualquier butaca, que le exigirá a Rocha, inducido al Salón de la Fama de Concacaf, a trabajar las horas extras que sean necesarias y tratar de zigzaguear sin equivocaciones, intentando atravesar un campo minado chequeando todos los problemas que estarán apareciendo en pantalla.

Mirando hacia atrás sin perder la perspectiva del presente, si hay un dirigente que ha aprendido a batallar fieramente con la adversidad, por diferentes motivos, logrando abrirse paso hacia el futuro, ese es Rocha, quien consiguió la donación de un local para la Federación por parte de Ángel María Villar –caso único en nuestro discreto vecindario deportivo; llegó a instalarse en la butaca de la Presidencia de la Uncaf; ha sido nombrado como autoridad en juegos clasificatorios de Copa del Mundo y también en el Torneo Olímpico; y aprovechando conexiones, ha realizado estudios obteniendo una maestría en Administración Deportiva.

Así que, proyectándose desde un deporte pequeño, que no alcanza ser competitivo, ese accionar de Rocha moviéndose en diferentes esferas, tiene un gran significado, por encima de cuestionamientos que puedan hacerse sobre su carácter.

Lo prioritario para él, es el Estadio de Fútbol que necesita de una fuerte inyección económica, cuyo monto necesita ser asegurado por el apoyo del Gobierno Central, el aporte de la Alcaldía y lo asignado en el presupuesto del deporte, lo que facilitaría volver a recibir un empuje de 400 mil dólares por parte de la FIFA. Rocha confía en poder abrir las puertas de ese Estadio que dispone de grama artificial, este año, con un llamativo juego internacional y el Ferreti utilizándolo como su casa. Se piensa contar con tribunas para más de 10 mil aficionados y buena iluminación.

La Selección tiene compromisos en los Juegos Centroamericanos, y también en la extensión al Caribe, que tendrá por sede Mayagüez, además de la actividad de los equipos Sub-17 y Sub-19, más el grupo femenino, y la realización de todos los torneos locales, incluyendo los de clausura y apertura.

Aunque podría decirse que es muy temprano pensar en las elecciones, Rocha, que acaba de conseguir la presencia de un entrenador español y sueña con el crecimiento internacional, debería apurarse trabajando en esa dirección.

¿Tendrá suficientes piedras para derribar tantas dificultades? Ya lo veremos.


dplay@ibw.com.ni