Edgard Tijerino
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Desde su debut con Arizona en 1999, siempre hemos pensado que Vicente Padilla es un pítcher que, como diría Shakespeare de haberlo conocido, es capaz de tronar, lanzar rayos, abrir sepulturas, rugir furiosamente y abrirse paso ruidosamente hacia un futuro brillante.

Eso, todavía no ha ocurrido, excepto, cuando con su amor propio mordido en Arlington, llegó a los Dodgers cerrando consistente la temporada de 2009, y mostrándose de cuerpo entero en aquellas aperturas frente a Cardenales y Filis en la postemporada.

Ahí estaba el Vicente Padilla de potencial calificado como exuberante, que siempre quisiéramos ver. Y es que sabemos que puede hacerlo, como en algunos momentos lo ha demostrado reactivando nuestras expectativas. El derecho pinolero me recuerda el diálogo durante el cual, Casio le dice a Bruto: los hombres son dueños de sus destinos, la culpa no es de las estrellas, sino de nosotros mismos, si consentimos ser inferiores.

Para Vicente Padilla, a sus 32 años registrados oficialmente, ha llegado el momento de responderle a Casio. Él no es inferior a Chad Billingsley,  ni a Hiroki Kuroda, y tampoco a Clayton Kershaw. Él puede superarlos en rendimiento si consigue mantenerse enfocado, si no descuida su preparación física, si logra sujetarse en sus reacciones y controlarse en su tiempo libre, si pretende iluminar su futuro, si le interesa crecer para impactar. Claro que tiene tiempo y recursos para hacerlo.

¿Cuarto abridor? Eso no quiere decir nada si construyes cifras que te otorgan el liderazgo de un staff. Establecerse como el brazo más confiable de Joe Torre es un reto que debe mantener estimulado a Vicente desde su primera apertura en Miami frente a los incómodos Marlins. Podría desembocar en una atractiva y quizás necesaria batalla con el joven Kershaw, quien intenta proyectarse hacia la grandeza lo más pronto posible, como lo hicieron Valenzuela y Hershiser.

Los Dodgers, que le abrieron puertas impulsados por la necesidad, en las últimas semanas de la temporada de 2009, y obtuvieron de él lo mejor de su material frente a la presión, no lo ven como el “chico malo” que descartaron los Rangers, y confían, que no representa problema alguno en lo referente a su comportamiento.

De construir su mejor año en todo sentido, Vicente estaría entre los Agentes Libres más buscados al caer el telón de la temporada, y los cinco millones actuales, podrían elevarse en buena medida, en vista que la escasez de pitcheo bravo y efectivo, no va a resolverse frotando una lámpara.

Un pítcher capaz de realizar trabajos consecutivos permitiendo sólo dos hits en 15 entradas, de agigantarse frente a la presión de la postemporada apagando el fuego ofensivo de Cardenales y Filis, admite cálculos optimistas mientras se acerca la apertura de los Campos de Entrenamiento primaveral. ¿Será éste el gran año de Padilla, con más de 15 triunfos y siendo factor incidente en el avance de un equipo?

¡Cómo lo deseamos!
Ese brazo puede mover montañas.

dplay@ibw.com.ni