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Con goles de Diego Milito y Goran Pandev, Inter le ganó por 2 a 0 a Milan en el estadio San Siro y, de esta manera, se alejó en la punta de la tabla, porque ahora suma 49 puntos, 9 más respecto a los rossoneri, que sin embargo tienen un partido menos.

El match fue muy extraño porque, luego de unos minutos de equilibrio, los locales empezaron a presionar con constancia y al décimo minuto se pusieron en ventaja con un lindo gol de Milito, quien aprovechó de un error de Abate para irse solo en el área y de zurda clavarla con un diagonal inatajable.

Con el 1 a 0 puesto, el conjunto de Mourinho tomó confianza y lo apretó mucho a Milan, que no sabía como reaccionar. Sin embargo, fue un mismo jugador de Inter que les dio una mano a sus adversarios: Sneijder le hizo un largo aplauso irónico al referí y fue ingenua pero correctamente expulsado.

Corría el minuto 26 y la visita pudo disponer de más de una hora con hombre de más. Sin embargo, a parte una buena jugada de Ronaldinho en la que había un claro penal por falta de mano de Maicón y, en la misma ocasión, una falta clara de Zanetti sobre Ambrosini en el área, no pasó casi nada y los equipos se fueron al entretiempo sin variaciones en el marcador.

En el complemento, Leonardo hizo la primera “maniobra suicida”, cuando lo sacó a Gattuso para ponerlo a Seedorf: en efecto, contra un equipo tan físico como el nerazzurro y en once contra diez, sacarlo al jugador más dinámico fue un error, porque Milan hubiera podido crear mucho más en fase ofensiva también con los once iniciales.

Sin embargo, por algunos minutos la decisión pareció ser positiva, porque Milan tuvo dos claras chances para anotar el empate, si bien ambas con jugadas laterales y consecuentes centros a la olla. Con el pasar de los minutos, pero, Inter logró defenderse cada vez más serenamente y armó también algunas contras muy peligrosas.

En este marco, fue fundamental el trabajo de Milito, sin dudas el mejor de la cancha y uno de los mejores delanteros del mundo: el atacante argentino aguantó bien la pelota arriba, regresó a defender, presionó, inventó... en suma, hizo de todo.

Así, los ataques del Diavolo fueron cada vez más previsibles y las pocas veces que los atacantes lograron ganarle centímetros a los defensores de Inter remataron mal o fallaron el último pase. De contra, las contraofensivas locales se hacían cada vez más letales con el pasar de los minutos y, al minuto 20, Maicón se ganó una falta cerca del vértice derecho del área, que Pandev se encargó de transformar en el tanto del 2 a 0.

En la ocasión, fue evidente el grosero error de Dida, porque el balón pasó muy central a menos de un metro de su brazo, pero el arquero brasileño prácticamente no se movió de su posición inicial. También hay que decir que, unos minutos antes, el palo lo había salvado en ocasión de una contra muy bien llevada pro el mismo Pandev.

Ese tanto le cortó las piernas a Milan: su maniobra se hizo lenta y su único esquema de juego siguió siendo el centro a la olla, que poco tiene que ver con la identidad de juego de los rossoneri, máxime porque había un único delantero de área, Borriello, en la cancha.

Al final, la visita hubiera podido darle cifras más justas al marcador en los minutos de descuento, pero Julio César hizo la diferencia, primero con una gran tapada sobre un remate de Huntelaar y, luego, tapándole un penal a Ronaldinho (falta de manos de Lucio, quien tambiñen fue expulsado).

Los rossoneri desperdiciaron una grande ocasión para candidatearse definitivamente al título, sobre todo porque demostraron que todavía están un paso atrás desde el punto de vista psicológico y de la actitud respecto a Inter. Los nerazzurri, en cambio, pusieron una seria hipoteca sobre este Scudetto, porque ahora realmente no se sabe quien se lo podría quitar.