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En el campo de la locución deportiva, Sucre Frech es una reliquia en Nicaragua. Todavía no ha salido una voz con tanto timbre, tan sonora, tan atractiva como la suya. Ahora entramos a conocer una nueva faceta en Sucre, la de Ministro de Deportes.

“Ser Ministro es una nueva experiencia, un nuevo reto en mi vida”, nos dice Sucre, de descendencia árabe y nacido en Masaya hace 61 abriles. No nos ocultó su edad, pero si su fecha de nacimiento “para que no se den cuenta mis subordinados que quieran quedar bien conmigo celebrándome mi cumpleaños”.

Se siente satisfecho de lo que ha hecho a lo largo de sus 61 años. “He sido buen padre, buen marido, buen locutor y ahora estoy tratando de ser buen abuelo. Ya tengo dos nietecitas”.

“Procreé 3 hijos con Rosa Adriana: Aída Patricia, la mayor, Mauricio y Sucre Antonio. Los tres con títulos universitarios en Mercadeo, Ingeniería Industrial y Administración de Empresas, respectivamente, más su máster cada uno. Los varones viven en Estados Unidos, Mauricio está casado con una norteamericana y ya es padre.

Sucre sonríe satisfecho y agrega con la mayor naturalidad del mundo: “mis hijos me adoran. Suspiran por mí y por eso me llaman a cada rato sólo que a cobrarse aquí”. Se ríe y aclara inmediatamente: “después me mandan los dólares para pagar la cuenta del teléfono”.

La mejor faceta de su vida, Sucre la relaciona siempre con la familia y sobre todo con su mujer “Nany”, como es conocida por moros y cristianos y quien lo ha “aguantado” por más de 30 años.

“Lo mejor que me ha pasado en mi vida es haberme casado con doña Rosa Adriana Zablah-Touche. He sido muy feliz, a tal punto que si ella ya se hubiera muerto yo también lo estaría, no concibo el vivir sin ella. Nos casamos para la inauguración del béisbol profesional en el 56 y no estuve presente a pesar que era uno de los promotores. Ella ha sido mi “Ángel de la Guarda”.

De soltero Sucre fue muy mujeriego. “Obligado, porque las mujeres me perseguían”, nos dice en tono jocoso y prosigue, “no sé que me miraban las mujeres, pues andaban detrás siendo yo un tipo feo, flaco, horroroso con 1.76 metros de estatura y 110 libras encima. Tuve enamoradas y novias de muy buena posición”.

Pero con Nany, la situación fue diferente: “tuve que conquistarla, a lo mejor se enamoró por mi habilidad para convencerla y algunos secretos masculinos que cada uno de nosotros tiene”, expresa siempre con su tono divertido.

Sucre y Nany se conocieron en una circunstancia inusual. Se encontraron en un hospital de Nueva Orleans donde ambos acompañaban a sus respectivas madres enfermas. Por esas cosas de la vida, las dos señoras quedaron alojadas en habitaciones contiguas y el colmo es que se conocían, pues habían vivido en Belén.

Prácticamente fue amor a primera vista. Un año después se casaron. Una anécdota divertida que le pasó con su mujer fue: “Una vez estando en Italia narrando béisbol, dije en el aire: en este momento van pasando frente a mis ojos dos monumentales mujeres, qué mujeres más guapísimas, que barbaridad… Armando Provedor, que estaba a mi lado, me dijo: Ya estás ciego Sucre, no ves que son tu mujer y la de Carlos García. En ese momento terminé de convencerme que mi mujer era guapísima”.

Pero Sucre como todo humano también ha tenido experiencias dolorosas. “La más dura de mi vida ha sido cuando murió mi papá. Nunca había tenido esa experiencia tan fea y al poco tiempo de mi padre murió mi mamá. Tardé mucho tiempo en recuperarme de esas heridas”.

Este año inició su experiencia de abuelo. “Te aseguro que no me he entusiasmado mucho, a lo mejor porque mis nietas están muy tiernas y las veo como juguetes. Es seguro que las voy a disfrutar cuando estén más grandecitas y se pongan graciosas”. Sucre no oculta su deseo de ser abuelo de varones “porque es una idea que me inculcó mi padre de tener varones en la familia”.

Entonces, ¿no le gustó cuando su primogénita fue mujer?

-Claro que sí. Me emocioné y me gustó mucho mi hija, contesta rápidamente.

Hace cinco años, Sucre Frech fue intervenido quirúrgicamente a corazón abierto por espacio de 7 horas. “No tuve miedo, pues tenía dos opciones, o me operaba o me moría y fue así que me decidí, aunque en todo esto tiene que ver mucho mi mujer. Vivo por ella. Su cercanía, su voz de aliento, su ayuda ha sido fundamental cuando ha estado en juego mi vida.

Para Sucre su dolencia no es un obstáculo para asumir el Ministerio de Deportes. “¡Imagínate si no podré con esto, si Javier Pérez de Cuéllar y Raúl Velazco que tienen tres by-pass como yo tienen una vida muy activa, agitada, de gran presión, con tensiones fuertes y misiones delicadas! ¡Me siento una persona absolutamente normal!”.

Como profesional del micrófono su mayor éxito ha sido durante el béisbol profesional cuando trajeron a Buck Canell, Orlando Sánchez Diago, el mago Septien, Cuco Conde y Rafael Rubí y con la competencia de todos ellos tuvo el 88 por ciento de audiencia.

El deporte para Sucre ha sido una pasión. Casi su razón de ser y cuando se retiró después de tantos años se sintió inútil. Como narrador siempre ha estado ligado a los deportes de beisbol y boxeo, aunque una vez estuvo en una transmisión de billar. Asegura que a nivel colegial jugó Ajedrez, Ping Pong, Tenis, Beisbol, basket y Fut, pero en el que más se destacó fue en el tenis.

Le encanta viajar. Si pudiera vivir en un avión con gusto lo haría. “Me pongo erizo de contento cuando subo a un avión. He estado en África, Asia y Europa y la mayor parte de América desde Venezuela hasta Canadá. Tengo acumuladas 75 mil millas de vuelo y los países que más me han gustado ha sido Taiwán, Corea del Sur, Japón y por supuesto, Europa”.

Orgulloso de sí mismo, nos dice que todavía no ha nacido su sustituto en el micrófono. Tal vez salga alguien con mayor arrastre, mayor popularidad, con mayores elementos y mayor capacidad descriptiva, pero por el momento asegura que no hay en el ambiente.

Aquella frase de “Alexis, muchacho loco, me vas a matar” que se hizo famosa en el 81 cuando Arguello conquistó su tercera corona ante el británico Jim Watt, nos dice Sucre que “no fue actuación --porque también es actor aficionado-- sino que realmente lo sintió. Todavía no estaba operado y fue una emoción muy fuerte que podía estar al borde del colapso. Estaba realmente conmovido, sacudido, impactado por la hazaña de mi compatriota”.

Finalmente, sobre su vida de actor que comenzó en 1964, expresó que ha sido una etapa interesante en su vida. “Mi primera obra fue el Pobrecito Embustero, del español Víctor Ruiz Iriarte, donde actué con Angelita Saballos, que era una niña”.

Como ven, Sucre ha hecho de todo. Ha sido un hombre de éxito todo al lado de su “Ángel de la Guarda”, doña Nany. Ahora hará de Ministro, esperamos que le vaya bien.

(Nota escrita el 28 de Abril de 1990)