Edgard Tijerino
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¡Qué tiempos aquellos viendo un béisbol que parecía ser producto de la fantasía! Aquel febrero de 1964 permanece en el “Cofre de mis tesoros emocionales”. No por mi bachillerato en el Goyena, sino por la Serie Interamericana que disfrutamos con la coronación del Cinco Estrellas.

Siempre fui boerista, pero el Cinco Estrellas creció tan espectacularmente en esa Serie, que así como en Invictus, la película sobre Mandela y su habilidad para reconciliar un país herido gravemente por el Apartheid, todos apoyamos a los Tigres, sobre todo en el duelo final contra los Senadores de San Juan, con casi 20 mil en las graderías del Estadio Nacional.

Las Series del Caribe, iniciadas en 1949, salieron de pantalla en 1960 cuando Cuba borró el béisbol profesional. Se abrió un paréntesis, y más adelante se inventó la Serie Interamericana que el Bóer casi gana en Panamá durante 1963, pero un serio problema con los peloteros importados reclamando mayores ingresos, lo impidió, enloqueciendo al mánager Tony Castaño.

Se obtuvo la sede de 1964, y aquí en Managua se vieron las caras, Senadores de San Juan, Marlboro de Panamá, y los dos mejores equipos de nuestra pelota rentada: Tigres del Cinco Estrellas con Rigo Mena, Duncan Campbell y Willie Hooker en su impresionante róster, y el Oriental, reforzado con el paracorto indio Dagoberto Camperis.

¿Se imaginan ustedes la repercusión? Roberto Clemente rumbo a la idolatría con cuatro temporadas consecutivas sobre .300 jugando para los Piratas, incluyendo su primer cetro de bateo; Orlando Cepeda, quien había sido capaz de batear 46 jonrones y 142 remolques con los Gigantes en 1961, construyendo su carretera hacia el Salón de la Fama; y José Pagán, el brillante short de los Gigantes que venía de estar en una Serie Mundial, en el mismo line-up con Deacon Jones, Wito Conde, Horace Clarke, Coco Laboy, McNeartey, Oliver, Allen y los tiradores Luis Arroyo, quien estuvo en 1962 y 63 con los Yanquis, Juan Pizarro de los Medias Blancas, José “Palillo” Santiago de Kansas, y Warren Hacker después de 12 años en las Mayores. ¿No nos obligaría eso a “asaltar” las ventanillas de boletos en estos días?

Sorpréndanse, ese trabuco no pudo ganar la Serie. En un alarde de eficacia, mientras Rigo Mena se proyectaba como el pelotero Más Valioso del evento por encima de la galería de superastros, los Tigres lograron coronarse dramáticamente derrotando dos veces a los boricuas, 9-8 en la primera vuelta con un squeeze ordenado por Wilfredo Calviño, y 4-3 en la batalla decisiva.

San Juan arrancó con un largo jonrón de Peruchín Cepeda estando dos a bordo contra Willie Hooker, pero ese fue todo el daño provocado. Cinco Estrellas vino desde atrás para ganar anotando una carrera en el segundo por hit de Rigo impulsando a Posada, otra en el tercero, una más en el quinto y la decisiva en el séptimo por triple de Arturito López y fly de Posada. Evelio Hernández, que realizó un relevo magistral con dos en circulación y un sólo out ponchando a Cepeda y Wito Conde, fue el triunfador.

Rigo Mena fue seleccionado el Jugador Más Valioso. En la defensa opacó a Pagán y Campaneris, y al ataque registró un promedio de .480 con 12 hits en 25 turnos. ¿Cómo olvidar aquel febrero de 1964?

dplay@ibw.com.ni