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Raramente, en el nuevo Yanqui Stadium se conectan más jonrones que dobles y es muy difícil conseguir triples. Se juega muy diferente al viejo Yanqui Stadium. Simplemente, los jonrones se están viendo ahora a diestra y siniestra, como nunca antes desde que se colocaron humidificadores en Coors Field. En el segundo partido de los Yanquis de Nueva York en su nuevo hogar, ellos batearon cinco jonrones. En el tercer partido, los Yanquis permitieron seis jonrones. Ese ritmo no podía continuar, y no continuó. Sin embargo, la reputación del nuevo parque ya estaba fijada como un gran lugar para batear jonrones.

Bueno, sí. El nuevo Yanqui Stadium es casi absolutamente seguro un lugar excelente para un bateador de poder. La temporada pasada hubo 237 jonrones en los partidos locales de los Yanquis -- 136 para los Yanquis, 101 para sus enemigos -- pero sólo 188 en los partidos de los Yanquis como visitantes. En términos de porcentaje, esa diferencia fue la más marcada en las mayores. Así que tiene que ser un parque que favorece a los bateadores, ¿correcto?

Cuando los Yanquis construyeron su nuevo estadio, ellos dijeron que iba a igualar las dimensiones de su viejo estadio. Y así lo hicieron… al menos las dimensiones de las que todo el mundo se da cuenta. El viejo Yankee Stadium tenía 318 pies por la línea del jardín izquierdo, 408 al central y 314 por la línea del jardín derecho. Esos eran los números pintados en las paredes del viejo recinto, y esos son los números en las nuevas paredes.

En las brechas de los jardines, sin embargo, el nuevo edificio es mucho más acogedor. En el viejo estadio, había 399 pies al jardín izquierdo/central, el “Valle de la Muerte”; en el nuevo estadio, son sólo 382 pies. Pero aun 382 pies es bastante profundo, y guarda poca diferencia con el jardín izquierdo/central promedio de los estadios de las mayores.

Sea o no sea un estadio de bateadores, no hay dudas de que el Yanqui Stadium es un parque extremo, lo que puede ser una mala noticia para el resto de la Liga Americana. Primero, los lanzadores de los Yanquis parecieron hacer los ajustes durante la temporada. En los primeros 23 partidos de los Yanquis como local, permitieron 20 jonrones al jardín derecho. Pero en sus próximos 58 partidos, sólo toleraron 24 bambinazos al jardín derecho. Y segundo, los Yanquis siempre pueden ir al mercado y traer los peloteros -- bateadores zurdos de poder, lanzadores zurdos que consiguen rodados -- que podrían jugar mejor en tales condiciones extremas.

¿Y el jardín derecho/central? Esa es una historia completamente diferente. Son sólo 360 pies al derecho/central, 25 pies menos que el viejo Yankee Stadium. La única brecha comparable en las mayores es probablemente el jardín izquierdo en Fenway Park -- pero para respaldar el jardín izquierdo/central en Fenway está el Monstruo Verde con 37 pies de alto; esa cerca en el Bronx sólo cuenta con la altura regular.

La cerca bajita del jardín derecho -- tanto encima de la línea de foul como al borde de la brecha del jardín derecho/central -- no sólo ayudó a los bateadores zurdos de los Yanquis. Seguro, Johnny Damon bateó 17 de sus 24 jonrones en el nuevo estadio, y Mark Teixeira (usualmente bateando como zurdo) bateó 24 de sus 39 jonrones en el Bronx. Pero algunos bateadores derechos también tomaron ventaja. Derek Jeter bateó 13 jonrones como local, y ocho de ellos fueron al jardín derecho o derecho/central.

Los triples están fuertemente suprimidos, ya que las bolas que aterrizan en las brechas llegan más rápido a la pared, y el jardinero que recoge la pelota y hace un tiro lo hace desde una posición mucho más cercana a la tercera base. Los dobles son suprimidos también: algunos se convierten en jonrones, y los batazos fuertes a las esquinas se convierten en sencillos porque los jardineros los pueden atrapar más rápido. Con la distancia más corta hacia el jardín derecho, los patrulleros derechos pueden colocarse más cerca del cuadro interior, lo que reduce la cantidad de imparables (más atrapadas de líneas y elevados de poco alcance) y las anotaciones desde segunda base en los sencillos al jardín derecho.

Luego, el nuevo parque no es un paraíso.