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¿Qué hubiera sido de Argentina en aquella Copa del Mundo realizada en Italia en 1990, si su arquero titular Nery Pumpido, no sufre una doble fractura en la tibia en el segundo juego, y tiene que ser reemplazado por Sergio Goycochea?

Argentina llegó a la final contra Alemania, por los fantásticos reflejos, impresionante capacidad de vuelo y alarde de elasticidad de Goycochea, quien se convirtió en una pared frente a los tiradores de penaltis de Yugoslavia e Italia en los duelos de cuartos de final y semifinales, después de haber sido factor --junto con los postes-- en la victoria por 1-0 contra Brasil en octavos.

Era como estar disparándole a una pared. Una especie de frontón dramático. Yugoslavia falló tres disparos, dos de ellos devueltos por el arquero argentino, quien “congeló” otros dos penales frente a Italia en semifinales, haciendo temblar la Basílica de San Pedro y sacándole gemidos de frustración a los frescos de Miguel Angel en la Capillla Sixtina. Italia entera vió su optimismo derretido por Goycochea.

Saliendo súbitamente de un rincón, sin tiempo para calentar, Goycochea, calificado como sospechoso, se transformó junto con el alemán Lothar Matthäus y el italiano Salvatore Schilachi, en una de las figuras cumbres de esa Copa, que lamentablemente mostró muy poco futbolísticamente en la final, con Maradona jugando lastimado y su genialidad recortada.

En el momento crucial de esa final, cuando el árbitro mejicano Edgardo Codesal, inventó un penal que cobró Brehme, la agilidad felina de Goycochea se quedó corta por milímetros, y Alemania conquistó esa Copa con marcador de 1 por 0. Aún sin atajar ese penal, Goycochea se inmortalizó como una pared casi imperforable en ese Mundial.

Ayer, Goycochea estuvo entre nosotros por gestiones de Claro, como un hombre promocional de Sony Erickson, y la oferta de dos boletos para ganadores con sus respectivos acompañantes, a un juego de la Copa del Mundo de Suráfrica, el programado entre Chile y Honduras el 16 de junio. Habló sobre las posibilidades de la tan cuestionada Argentina dirigida por Maradona, y advirtió: ¡Ojo, no descarten ese equipo con suficiente material!

Argentina ha sido desde siempre, tierra de grandes arqueros. Con el primero que me familiaricé fue con el legendario Amadeo Carrizo, pero el que más me impresionó por su fineza, agilidad, sentido del anticipo y reacciones casi computarizadas, fue Ubaldo Fillol, quien se fajó bravamente en las Copas del 78, ganada por los gauchos orientados por Menotti, y la del 82, cuando se registró un debut no afortunado de Maradona. En el 86, durante la segunda conquista, el arquero fue Nery Pumpido, lesionado en el 90 al minuto 10, del juego contra la URSS, después de la dolorosa e inesperada derrota por 1-0 frente a Camerún.

Antonio Roma, Hugo Gatti, Pepe Santoro, Poletti, y por supuesto Islas, quien estuvo en la Copa del 94, forman parte de la interminable lista de arqueros producidos por Argentina en diferentes etapas. Goycochea demostró ser tan bueno respondiendo preguntas como atajando penaltis.

dplay@ibw.com.ni