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Los Yankees pasearon el trofeo de la Serie Mundial por Japón y hasta lo llevaron a la academia militar de West Point. Tengan por seguro que el equipo de Nueva York no tiene la intención de desprenderse del mismo fácilmente.

Lejos de cruzarse de brazos y sin miramientos con sentimentalismos, los Yankees retocaron su nómina con la mira puesta en un claro objetivo.

Siempre como el rival a vencer, los Yankees inician la pretemporada en busca de ser el primer equipo en repetir como campeones desde que ellos mismo lo hicieron en 2000.

Las celebraciones de su título conseguido en los primeros días de noviembre ya pertenecen el pasado. Pregúnteselo al capitán Derek Jeter.

“Lo cierto es que uno no tiene tiempo para tomar un respiro y ponerse a pensar en lo que fue la pasada temporada”, comentó Jeter al relatar que se tomó cuatro semanas de descanso tras la 27ma consagración de la divisa. “Es ahí donde los equipos se meten en líos, cuando se contentan con lo que lograron conseguir”.

“Ahora nuestro empeño es hacerlo de nuevo. Lo del año pasado fue maravilloso, pero el año pasado ya se fue”, añadió.

Las frases de Jeter reflejan un pragmatismo absoluto y propio de un pelotero que sabe que tiene 35 años y entra a la última temporada de su contrato de 189 millones de dólares y 10 campañas.

No hay indicios de negociaciones para una renovación que podría asegurar que el campocorto complete su carrera con los Yankees, el equipo de toda su vida en las Grandes Ligas.

Esto es un negocio y el criterio que impera es el aporte a futuro que un jugador puede hacer. De ello pueden atestiguar Hideki Matsui y Johnny Damon, dos jugadores muy populares y que fueron fundamentales en la conquista del campeonato.

Matsui fue laureado como el Más Valioso de la Serie Mundial que ganaron en seis juegos sobre Filadelfia, mientras el recorrido de bases de Damon fue lo que inclinó la balanza en el tercer triunfo del Clásico de Otoño.

Pero Nueva York tenía otros planes al considerar que ambos ya pasan los 35 años y no cuajaban en sus pretensiones. Matsui, a quien las lesiones en las rodillas lo han limitado al papel de bateador designado, empacó rumbo a los Angelinos de Los Ángeles. Damon esperó hasta lo último para que no le cerrasen la puerta, pero ahora su próximo destino apunta a Atlanta y tal vez con los Medias Blancas de Chicago.

Las novedades de los Yankees son el jardinero central Curtis Granderson, el pitcher puertorriqueño Javier Vázquez, el designado Nick Johnson y el guardabosques Randy Winn. Procedente de Atlanta, Vázquez vuelve al equipo con el fin de ser el cuarto brazo de la rotación y aliviar la carga que CC Sabathia, A.J. Burnett y Andy Pettitte.

“Esto es lo que me gusta de los Yankees, la seguridad que tienen, ese compromiso de buscar ser los primeros”, dijo Sabathia. “Fue lo que hicieron al conseguir a Granderson y negociar un canje por un pitcher como Javy Vázquez. Esto te hace sentir más entusiasmado, incluso después de haber ganado una Serie Mundial”.

El primer juego de la temporada regular será el 4 de abril, con los Yankees de visita al Fenway Park de Boston, el feudo de sus clásicos rivales en el Este de la Liga Americana.

Los Medias Rojas no se quedaron quietos tras ver la coronación de sus eternos enemigos y pescaron en la agencia libre a John Lackey al desembolsar 82,5 millones de dólares por cinco años.

La lucha en esa división promete ser entretenida, al considerar que Lackey apuntala una rotación de Boston que ya incluía a Josh Beckett, Daisuke Matsuzaka y Jon Lester. Lackey no es el único rostro nuevo al acercarse el 18 de febrero, el primer día para que los pitchers y receptores se reporten a los campos de entrenamientos en Florida y Arizona.