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Jay McGwire no cree que su hermano mayor Mark haya usado esteroides sólo para curarse, como dijo el mes pasado, sino que también los usó para ser más fuerte.

"Mark sabía que iba a obtener la fortaleza, resistencia y tamaño (muscular). Sé que el principal motivo para justificar ingerir esteroides era recuperarse (de lesiones)", dijo Jay McGwire en una entrevista con The Associated Press. "Sé que eso es un hecho. Pero a largo plazo sabía que la fortaleza y el tamaño y la resistencia (muscular) aumentarían. No sé por qué está diciendo que todo era sólo para curarse", agregó.

Los hermanos han estado distanciados ocho años por una disputa familiar, pero Jay ha decidido sacar a la luz algunos aspectos de su relación en el libro "Mark and Me: Mark McGwire and the Truth Behind Baseball's Worst-Kept Secret" (Mark y yo: Mark McGwire y la verdad detrás del secreto peor guardado del béisbol) publicado por TriumphBooks, que saldrá a la venta a partir del lunes.

"Sabe que su desempeño pasó al siguiente nivel porque su cuerpo también pasó al siguiente nivel", dijo Jay. "Las fotografías de su cuerpo antes y después (del consumo de sustancias prohibidas) son sorprendentes".

Cuando Mark McGwire admitió finalmente el mes pasado que usó esteroides, luego de que fuera contratado como coach de bateo de los Cardenales de San Luis, dijo que sólo los consumió para superar las lesiones.

"Mark sabía que si se mantenía saludable podría pegar muchos jonrones, pero yo no me imaginaba que serían 70", dijo Jay, refiriéndose al récord que estableció su hermano en 1998 al dejar atrás los 61 que alcanzó Roger Maris en 1961.

Jay McGwire cuenta en el libro que en 1994 convenció a su hermano para que usara esteroides y lo presentó con un proveedor. Según Jay, Mark usó una serie de sustancias hasta 1996, entre ellas Deca-Durabolin, la hormona del crecimiento humano, Dianabol, Winstrol y Primobolan. Posteriormente McGwire comenzó a emplear androstenediona, un precursor de los esteroides que no fue prohibido en el béisbol sino hasta 2004, cuando se convirtió en una substancia controlada.

Jay McGwire, un ex fisicoculturista que cumplirá 40 años el 5 de mayo, dijo que comenzó a usar esteroides en 1989 por consejo de sus amigos, pero su hermano sólo aceptó emplearlos después de la temporada de 1993, en la que sufrió múltiples lesiones.

Jay dejó de usar sustancias prohibidas en 1996 luego de que comenzó a padecer tendencias suicidas, con un estado de ánimo alterado que se enfurecía fácilmente. Al final se apoyó en la religión.

"Al fin y al cabo todo es malo (en los esteroides); no hay nada bueno", dijo. "Es como cualquier otra droga; una vez que empiezas a depender de ella se convierte en tu grillete. Los atletas lo usan como un bastón para sortear problemas. La tentación es enorme".