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Hace poco más de un año, Everth Cabrera era el favorito de los Padres en el “campo de entrenamiento de primavera como la adquisición de la regla 5. Pero el torpedero dijo que nunca pensó ser parte de la ecuación de esta regla. “Cuando llegué al campamento, nunca pensé que estaba aquí como un jugador de la Regla 5”, dijo Cabrera, quien hablaba con el coach de primera base Rick Rentería, que actuaba como su intérprete.

“A través del draft de la Regla 5 es como llegué a los Padres. Pero cuando llegué aquí, no pensé que iban a mantenerme debido a la Regla 5. Yo vine a competir por un puesto de trabajo y lo he conseguido, respondiendo. Por eso estoy aquí”. Y agrega: “Desde el comienzo de los entrenamientos sentía que había una oportunidad porque podía jugar y no por la regla 5, así que ellos podrían querer conservarme”.

No tomó mucho tiempo a los Padres la primavera pasada en saber que Cabrera no iba a ninguna parte, sino al roster del Día de Apertura. Y al final del entrenamiento de primavera, el manager de los Padres Bud Black y sus entrenadores ya estaban discutiendo cuando Cabrera abriría. Nada mal para un jugador que era esencialmente un pato fuera del agua.

“Miraba y aprendía, y me esforzaba en todo momento para demostrarles que podía jugar el campocorto,” dijo el nativo de Nicaragua, que había jugado principalmente segunda en el sistema de liga menor de los Rockies en el 2008. “Yo tenía confianza”.

Black vio esa confianza. “Yo vi la pasión de su juego, la naturaleza agresiva de su juego”, dijo el manager ayer. “Para mí, eso equivale a confianza”. Rentería y los jugadores de los Padres Henry Blanco y Wilton López ofrecieron ayuda a Cabrera. “Hice muchas preguntas y aprendí de la observación”, dijo Cabrera.

El 19 de abril, justo cuando los Padres estaban cerca de hacer el cambio completo a Cabrera como su torpedero regular, fue golpeado en la muñeca izquierda por un lanzamiento en Filadelfia y se rompió el gancho del hueso hamate. Con la lesión que requería cirugía, Cabrera fue colocado 60 días en la lista de lesionados.

“Yo era un mejor jugador cuando regresé de la lista de lesionados que antes”, dijo Cabrera. ¿Cómo puede ser eso?. Cabrera pasó los 60 juegos que se perdió sentado en el banco de los Padres junto a alguien que pudiera agregar a sus conocimientos. “Yo le preguntaba a Henry y Rick cientos de preguntas sobre otros equipos. Le preguntaba a Henry, ¿cómo él me lanzaría y cómo le lanzaría al hombre detrás de mí, si yo estaba en la base. ¿Qué yo estaba haciendo bien y qué yo estaba haciendo que necesitaba ser cambiado? “Sé que era joven, pero yo estaba decidido. He aprendido mucho”.

A su regreso, Cabrera abrió los últimos 97 juegos y terminó su temporada como novato, con un promedio de .255 y .342 en porcentaje sobre las bases. Sus 25 robos ocuparon el segundo lugar entre los novatos de la Liga Nacional.

A la defensiva, Cabrera cometió 23 errores con 15 de ellos en el último mes de la temporada, cuando estaba físicamente agotado. Para contrarrestar eso, pasó la mayor parte de la pretemporada en San Diego trabajando en su acondicionamiento. “Tengo muy altas expectativas. No quiero dormirme. Quiero hacerlo mucho mejor este año. Mejorar es algo que tiene que hacerse todo el tiempo”