•  |
  •  |
  • END

El Barcelona resolvió 2-1 un ejercicio de paciencia y salvó el liderato con dos puntos de ventaja, en un intenso final de partido en el que marcaron Pedro, Valdo y finalmente Messi, que resolvió a placer una jugada de tiralíneas que definió lo que fue el partido para el Barcelona, que recuperó a Alves y la mejor versión de Xavi en el día en el que Guardiola cambió de dibujo pero no de plan: cambiar todo para que nada cambie. Y el Barcelona atacó, atacó y atacó y mereció un triunfo holgado que finalmente llegó con sufrimiento.

En un ejercicio de efectividad, el Real Madrid goleó 5-1 a un endeble Tenerife y mantuvo la presión sobre el Barcelona. Higuaín hizo doblete y dio el pase a Kaká para que marcara el tercero. Cristiano, de penalti, y Raúl completaron la goleada. Ayoze marcó de forma ilegal el tanto del Tenerife.

El Real Madrid ha aprendido a exagerar sus virtudes y a disimular sus defectos y manejándose así será complicado que cometa graves errores en la Liga. Tendrá días buenos y otros menos brillantes, pero se está convirtiendo en un equipo cada vez más fiable en la competición doméstica, donde desespera a sus rivales con su fortaleza defensiva y los mata con su pegada.

Esta vez, como tantas otras tardes, el ejecutor fue Higuaín, que continúa reclamando con goles su espacio en este paseo de la fama que se ha convertido el Madrid. Pocos más que Higuaín merecen la condición de estrella en este equipo. El argentino firmó un doblete y dio el pase a Kaká en el tercero. Higuaín no para de crecer como futbolista, pero siempre se le exige que demuestre el doble para reconocerle la mitad que a otros. El cuarto lo consiguió Cristiano al convertir un penalti. Esta vez nadie discutió por tirarlo. Cerró la goleada Raúl ya en el tiempo añadido. También hubo espacio para la polémica, cómo no. Fue en el gol del Tenerife, un tanto ilegal que llegó después de que Ayoze golpeara con la cabeza las manos de Casillas cuando éste tenía controlado el balón. La acción quedó en una anécdota por la contundencia del resultado final, una goleada que es hija de la contundencia en ataque, de la efectividad en la pegada del Madrid.

En el otro frente, Guardiola se inventó un Barcelona nuevo para resucitar al de siempre, para desempolvar la mejor versión de un equipo dolido en espíritu y golpeado en la autoestima tras algunos partidos (Atlético, Stuttgart...) impropios de su propia fama. Y el Barcelona mejoró y recuperó el tono vital, el movimiento de salón y el hambre. Todo menos la pegada. Sin gol, sufrió y sufrió ante un Málaga que resistió primero y se encontró con otro empate improbable tras el gol de Pedro.

Finalmente Messi marcó y el Barcelona ganó, salvó los puntos y el liderato y, por el camino, jugó uno de sus mejores partidos de las últimas semanas.