•  |
  •  |
  • END

¿Se lo imaginan? ¡Qué trágico sería ver al poderoso Real Madrid eliminado de la Champions hoy por el Lyon francés! Florentino Pérez golpearía las paredes con su cabeza y la incredulidad del planeta abriría grietas. ¡Diablos! ¿Cómo es posible que tanta inversión para conseguir tantas figuras y construir tantas expectativas, se convierta en tanto aserrín, durante esta etapa con 16 sobrevivientes? En un Bernabéu hirviente, las fieras del Madrid estarán gruñendo, sedientas de venganza, mostrando una ansiedad incontrolable por saltar sobre el irreverente Lyon francés, y devorarlo. Si es que pueden.

Para que eso ocurra, se necesita un cambio de imágenes. Aquel Madrid de hace días, carente de ideas, naufragando en la palidez de su fútbol, sorprendentemente errático, debe aplicar las correcciones requeridas. Si el Lyon creció tanto alrededor del gol conseguido por el camerunés Jean Makoun, desde fuera del área en el minuto 46, fue por la ineptitud de ese Madrid, mareado por los argentinos Lisandro López y César Delgado.

“Será otro Madrid, agresivo, enseñando su pegada, sin ceder espacios adueñándose del balón”, ha dicho gruñendo el líder Cristiano Ronaldo, advirtiendo que la tropa de Pellegrini va a volcarse lo más pronto posible para hacer girar esa pequeña pero significativa y molesta ventaja del Lyon.

¿Funcionará el Madrid como lo hizo el Arsenal ayer goleando 5-0 al Oporto, inesperado victimario en el primer duelo por 2-1? Claro que puede hacerlo, como lo demostró con ese cierre huracanado frente al difícil Sevilla, pero necesita lograr la sincronización deseada.

No estarán Xabi Alonso y Marcelo, pero Pellegrini se siente bien armado para salir del hoyo y continuar la proyección hacia la final del 22 de mayo. ¿Qué necesita? Que Kaká salga de las sombras y muestre su utilidad, que Cristiano Ronaldo sea el factor motivador capaz de generar un fútbol vertiginoso y letal; Gutti, Lass y Granero, respondan como garantes de la contención y la creación en el centro del campo, y que la defensa apriete tuercas, recortando esa agilidad a ratos desequilibrante que exhibió la ofensiva del Lyon.

Frente al reto de salir del hoyo, no necesariamente en forma ruidosa y espectacular como lo hizo el Arsenal, las fieras del Madrid no dejan de gruñir, mientras el Milán de Ronaldinho y Beckham, afectado por la pérdida de Pato, intentará en ese infierno que es Old Trafford, casa del Manchester United, realizar un juego tan lúcido como lo hizo en la primera batalla, pero siendo más eficiente.

Wayne Rooney, el verdugo del Milan en el Giussepe Meaza con sus dos goles, podría ser el gran ausente en el United, que sólo necesita manejar lo especulativo para sacarle el máximo provecho a la ventaja por 3-2 que tiene en el bolsillo.

No se espera que el United se derrita, y al mismo tiempo, el favoritismo del Madrid, sin tener el tamaño de una montaña, se considera lo suficientemente sólido para no ser desvanecido. La rapidez, pegada, exceso de vitalidad y liderazgo de Cristiano Ronaldo, pueden establecer la diferencia y evitar lo que sería una tragedia.


dplay@ibw.com.ni