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La brillantez casi cegadora de un Arsenal destructivo facilitó una goleada por 5-0 sepultando al Oporto, tragado por un oleaje, en tanto un Bayern sangrante, desesperado, fue sacado a flote milagrosamente por un gol del holandés Arjen Robben, que en el minuto 64 transformó el marcador adverso y mortal de 3-1, en un resurgente 3-2.

El Fiorentina merecía mejor suerte, pero el gol de Klose en claro off-side, proporcionándole al Bayern una inesperada victoria a última hora en el primer duelo, finalmente tuvo el peso de una lápida. Con igual diferencia de goles, pero anotando uno más como visitante, el Bayern, que contó con Frank Ribery, obtuvo su boleto para cuartos de final, igual que el Arsenal.

Fue impresionante el fútbol elaborado por el Arsenal. Un arquitecto como Fidias no hubiera realizado mejores trazados. Cada uno de los cuatro primeros goles fue estructurado de diferente manera, con maestría. Y no solo eso, las posibilidades malogradas por el accionar del arquero brasileño Helton, o por disparos desviados, podían haber aumentado desproporcionadamente la diferencia.

Este Oporto, que llegó al estadio Emirates, casa del Arsenal, con ventaja de 2-1, fue borrrado drásticamente de la cancha desde muy temprano, y reducido en los 90 martirizantes minutos, a sólo tres oportunidades de mover la pizarra, exigiendo muy poco al español Manuel Almunia.

No estaba Cesc Fábregas, responsable del manejo de los hilos de la maquinaria, pero Sahmir Nasri, ese jugador argelino de 23 años, llamado en Francia “El pequeño Zidane”, realizó un formidable trabajo, agregándose a la dinámica aplicada por el ruso Andrei Arshavin, imparable por el sector izquierdo, y la presencia del danés Nicklas Bendtner, quien marcó tres goles, incluyendo uno de penal.

Un equipo que ha sido comparado con el Barcelona por la fluidez de su juego y su variedad de ofensivas, el Arsenal se tranquilizó rápido con los goles de Bendtner a los 8 y 24 minutos, el primero abriéndose paso entre tres defensas, y el segundo completando una gestión de Arshavin, quien en el minuto 7, con un cabezazo casi a quemarropa, fue víctima de una sensacional atajada del arquero brasileño Holton, exhibiendo reflejos felinos.

El gol de Nasri a los 63 minutos fue una obra de arte. ¡Cómo zigzagueó en el área con un excepcional dominio de balón, desnudando a tres defensores del Porto! Luego, su leve desplazamiento hacia la derecha, una pequeña abertura de puertas, y el taponazo que sacó astillas del poste derecho defendido por Helton, entrando como una cuchillada. Sobre ese 3-0, el Arsenal continuó volcado, y con dos goles más, selló su avance.

El Bayern, por su parte, seriamente complicado en el primer juego, volvió a serlo nuevamente por este batallador Fiorentina, buscando con uñas y dientes la victoria clarificadora, y la estaba logrando por 3-1 con un gol del peruano Juan Vargas tomando un rechazo en el minuto 27, y dos del serbio Stevan Jovetic a los 53 y 63 minutos, con la respuesta de Van Bommel a los 59, pero el disparo de Robben a los 64, resucitó al equipo alemán y hundió al italiano.

Desgraciadamente, en fútbol, los goles destrozan mayores méritos.


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