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El boxeo de Manny Pacquiao, atrevido, versátil y aniquilante, se ha convertido en un gran show. Chequemos la lista de sus recientes víctimas desde 2007: Marco Antonio Barrera, Juan Manuel Márquez, David Díaz, Oscar de la Hoya, Ricky Hatton y Miguel Ángel Cotto. El más difícil de todos, Márquez, en pelea realizada en 130 libras.

El favoritismo de Pacquiao para imponerse mañana al ghanés Joshua Clottey en el casillero Welter, teniendo como escenario el fabuloso estadio de los Cowboys de Dallas, es obvio, pero Freddie Roach, el adiestrador del filipino, siempre cauteloso, apunta lo esencial: no vamos a cometer el error de subestimar a Clottey, sabiendo que puede ofrecer complicaciones. Así que Roach nos obliga a desembocar en la interrogante natural: ¿Qué tan peligroso es este retador?
Con 35 victorias, 20 por nocaut, y tres derrotas en 39 combates, Clottey puede ser visto a través de sus ejecutorias frente a los rivales más gruesos. Su derrota ante Miguel Cotto en el Garden el 13 de junio de 2009 fue discutible, como lo demuestra el punto de vista del juez Tom Miller, que lo consideró vencedor; su triunfo rotundo sobre Zab Judah, lo confirmó como un púgil difícil, capaz de resolver; la forma en que superó a Diego Corrales en abril de 2007, con ventaja hasta de 13 puntos en una de las tarjetas, envió una señal precisa sobre el peligro que puede fabricar; y la pelea que le ofreció a Margarito con una mano lesionada, mostró su valentía.

Clottey parece representar una fuerte exigencia para Pacquiao, el púgil del momento, jefe del ranking libra por libra, gran atracción en pague por ver, y eso abre espacio para una formidable entrada en tan gigantesco parque.

Según Roach, la mayor amenaza de Clottey, aparte de cómo combina sus manos recibiendo a los adversarios, es la utilización de su cabeza como un tercer puño. “Es capaz de ganar una pelea a cabezazos y debemos cuidarnos de eso evitando las fricciones y estableciendo la distancia, algo que Pacquiao puede hacer muy bien”, apunta el entrenador del púgil que no pierde desde marzo de 2005, cuando fue superado por Erick Morales unánimemente en el MGM de Las Vegas.

Recuerda Roach que en su primera derrota frente a Carlos Baldomir en 1999 en Wembley, siempre en 147 libras, Clottey fue descalificado por asestar tantos cabezazos como puñetazos. Pero Pacquiao, un experto en la pelea por afuera, capaz de arremeter, frenar, escapar y regresar, no teme a esa amenaza.

Más alto, un año mayor, hombre sin miedo, adaptado a ese peso, Joshua Clottey se siente liberado de presión en busca de la proeza, algo que aún sin subestimarlo, sacudiría el boxeo. No es un caso como Trinidad-De la Hoya o Pacquiao-Mayweather, en los que cualquier resultado es asimilado, incluso un mal fallo. Tampoco es el momento para dudar de Pacquiao, y lo mejor que puede ocurrir es que Clottey lo obligue a sacar lo mejor de sus recursos y pelear a corazón abierto. Y esa posibilidad existe.