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Las Sub-19 del Real Estelí y de Caciques del Diriangén terminaron en una trifulca a la que cualquier calificativo le queda corto, si ubicamos el contexto, la forma en que ocurrieron los hechos y quiénes fueron los protagonistas.

Es lamentable ver cómo el supuesto futuro de nuestro balompié nacional, unos niños que están experimentando el pelear deportivamente por la camiseta de su ciudad, tratando de imitar a sus ídolos, participa de un acto tan violento como el que se vio este miércoles en Diriamba previo al Clásico Nacional.

No se puede justificar cualquier acto de agresión venga de donde venga. Todos los involucrados deben ser sancionados de forma ejemplar. Pero tampoco se puede obviar cuánto influye la supuesta autoridad de un árbitro que jamás fue capaz –porque no se me ocurre creer que lo hizo a propósito- de evitar el juego brusco con el que se fue desarrollando el duelo.

En gran parte, eso fomentó que las fricciones entre los juveniles diriambinos y estelianos fueran aumentando hasta terminar en la violenta trifulca que ocurrió luego de finalizados los 90 minutos.

El árbitro Ricardo Hernández fue dócil con las sanciones y como resultado, aumentaron los roces entre jugadores hasta desatar la violencia, que comenzaron los estelianos pero al final se llevaron la peor parte. No obstante, a la hora de retener los carnés, sólo se los quitaron a tres del Diriangén, a pesar de que, como se mira en la gráfica, son más los que participaron, y seis fueron retenidos del Estelí.

El asunto es cómo evitar este tipo de actos violentos que se vienen dando en los equipos grandes y ahora lamentamos que se refleje con tanto desenfreno en los “chicos”.

La Federación debería ser más responsable en poner árbitros de mayor experiencia, que puedan con un partido de presión en el que se disputa no sólo los tres puntos, sino la posibilidad de ganar el título juvenil como era el caso Diriangén y Estelí juniors.

Debe aplicarse una sanción justa. Dejar muy claro que son imparciales porque el arbitraje no parece serlo en muchos partidos. Pero debería ser una prioridad también sentar a los equipos involucrados y no involucrados para evitar posibles réplicas.