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La pelea de desenlace imprevisible, continúa en el fútbol español. El Barcelona con una actuación notable de Thierry Henry y tres goles del mago Lionel Messi, derrotó 3-0 al siempre peligroso Valencia, en tanto el Real Madrid, respondió clavándole 4-1 al Valladolid, con tres de goles de Gonzalo Higuaín, y uno de tiro directo logrado por Cristiano Ronaldo. Así que la brillantez de dos jugadores argentinos, cobijó dos escenarios diferentes, manteniendo ese abrazo en la cima de la montaña.

En ruta hacia su segundo enfrentamiento de liga el 11 de abril, los dos equipos que provocan mayor atención mundial, mostraron su pegada con una impetuosidad avasalladora. El Real, con las heridas sufridas por su eliminación en la Champions todavía abiertas, saltó a la cancha del Valladolid, conociendo el resultado del Barcelona, y enfrentó serias dificultades, en un partido mal manejado por el árbitro Mejuto, que se “comió” dos penales de Sergio Ramos, patada y desvío con el brazo, frente al accionar de Nauzet. El gol del Vallodolid, fue consecuencia de una intervención desafortunada de Albiol.

El juego del Barça admite discusión, sobre todo si se le compara con el de la temporada pasada, y posiblemente también se puede cuestionar la nómina de su plantel y de manera especial el cambio de Eto’o por Ibrahimovic. Nunca ha habido duda alguna en cambio sobre el liderazgo de Messi. La Pulga es el hilo conductor de la historia del equipo de Guardiola. Ni en las peores épocas han faltado los goles de La Pulga, que ya suma 22 en la Liga, 29 en total. Un triplete del argentino, tan virtuoso como infalible, acabó con un monólogo excelente del Valencia, un señor equipo hasta que acabó derrengado por las lesiones, desvencijado por las tarjetas, abatido por el gatillo de Messi y las piernas de Henry.

A Henry le va el Valencia tan bien como a Villa el Barça. Ausente el asturiano, el francés volvió a ser decisivo en el Camp Nou. Aunque no marcó, la portería de César está hecha a la medida de Tití, incluso cuando el francés no pasa por un buen momento de forma. Henry puso en funcionamiento a Messi, genio y figura, capaz de marcar tres goles tan extraordinarios como diferentes. Abrió el marcador después de tomar la pelota en el vértice del área, quebrar a Ever, dejar pasar a Bruno, petrificar a Dealbert y apuntar al primer palo. El segundo lo metió tras un excelente control orientado y un tiro cruzado al palo derecho del portero. Y redondeó la cuenta con un toque sutil con la derecha.