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En el minuto 78, los ingleses que poblaban las tribunas de Stanford Bridge, quedaron mudos, con cara de esfinge, sintiendo que la tierra se los tragaba. Ahí estaba el viejo enemigo, Samuel Eto´o, agitando su puño en alto, sonriendo entre las llamas de una batalla sin cuartel, festejando la estocada mortal.

Fue una contraofensiva rápida y fulminante, con el holandés Wesley Sneijder recibiendo una pelota desde el sector derecho ligeramente delante de la raya central, y proyectándola de inmediato en profundidad para Samuel Eto´o. El largo pase dobló la espalda de Ivanovic y facilitó la vertiginosa penetración del camerunés, quien con un remate de derecha, una poderosa cachetada con la parte exterior de su botín, inutilizó la salida desesperada del arquero Ross Turnbull, sacudiendo las redes.

El Inter había estado protegiendo eficientemente la ventaja por 2-1 establecida en San Siro, sin replegarse cautelosamente, sin refugiarse en una marcación estricta aprietatuercas, tomando y ofreciendo espacios, dividiendo la posesión de balón y alternando la fabricación de posibilidades. Esa propuesta permitió disfrutar un juego de agresividad sostenida, con la defensa del Inter masticando brasas, realizando cierres milagrosos como el de Samuel a Malouda y el de Maicon a Drogba, agregando la atajada de Julio César sobre la gestión enciende-alarmas de Anelka, o derribando gente en el área sin importar riesgos, lo que ocurrió dos veces, primero con Samuel colgándose de Drogba en el minuto 43, y después con Tiago Motta tumbando a Malouda a los 47, justo cuando el árbitro andaba en el baño.

Pero, independientemente de ese accionar discutible, el Inter con el atrevimiento de quien confía en su destreza y capacidad de contención, se lanzó a un partido abierto, con pelota de rápida circulación por el medio, utilizando muy bien las rayas, sobre todo la derecha con los constantes desbordes de Maicon y sus centros envenenados, como el cabeceado por Eto´o, sin el control y la potencia requeridas a los 32 minutos, y fundamentalmente, con un Sneijder incidente, creativo, utilizando la tecnología tri-dimensional para controlar anticipos, entregas y movimientos sin balón en los espacios vacíos. ¡Wow!, viéndolo ayer, uno se preguntaba ¿cómo fue posible que lo soltara el Madrid?.

El Chelsea tuvo dos grandes momentos, el cierre del primer tiempo aflojando la columna vertebral y las costillas del Inter, multiplicándole complicaciones, y el inicio del segundo tiempo, con Drogba, Lampard, Malouda y Anelka, obviando la baja de voltaje de Ballack.

Con la necesidad de evitar un gol del Inter, y buscar el propio para imponerse y poder avanzar a los cuartos sin tener que batallar el tiempo extra, el Chelsea no pudo volcarse y se mantuvo preocupado por el juego de primer toque, rasante y seguro del Inter, que también supo manejar las entregas vía aérea con bastante precisión, y los oportunos cambios de zona.

Las débiles esperanzas inglesas recibieron una puñalada con la expulsión de Drogba en un intento de ajuste de cuentas, por la presión que ejerció bravamente Tiago Motta. Su agresión, fue vista por el árbitro y el Chelsea quedó con 10 hombres en los últimos minutos. No quedaba nada por discutir. Después de cuatro años, el Inter regresa a cuartos.