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Los Rojos de Cincinnati veían desde la cueva que el cubano Aroldis Chapman no se parecía al mismo de siempre. Se sorprendieron cuando supieron la razón.

Chapman, la firma de más cartel del equipo en el invierno 2009-10, no pudo terminar su presentación vs. los Rockies debido a una rigidez en la parte inferior de la espalda. Programado para tirar cuatro entradas contra Colorado, el zurdo apenas lanzó 1.2 innings.

Más tarde el club le hizo un diagnóstico de espasmos en la espalda, diciendo que se le está dando un tratamiento y que será reevaluado en esta semana.

“Realmente no estoy lesionado, sino que tengo un problemita en la espalda que he tenido durante toda la semana”, expresó Chapman.

Fue algo nuevo para el manager de los Rojos, Dusty Baker, y el coach de pitcheo, Bryan Price.

“No nos dijo nada”, afirmó al respecto Baker. “Notábamos que estaba con dolores en el montículo. No tenía el mismo material-la misma recta ni nada. Sabíamos que algo no estaba bien.”

Esta molestia física deja en veremos la competencia por el quinto puesto en la rotación de Cincinnati.

“No vamos a especular hasta saber qué tiene.” Ahora no se sabe durante cuánto tiempo tendrá que descansar el cubano.

Chapman permitió cuatro carreras --todas inmerecidas-- y dos hits, otorgando dos bases por bolas y tirando un pitcheo desviado. Hizo un total de 38 lanzamientos, 21 de ellos para strike. La salida empezó muy bien, con tres outs sacados con apenas ocho pitcheos, incluyendo un ponche de Troy Tulowitzki. Su lanzamiento más rápido fue de 97 millas por hora.

“En el primer episodio sentí un poco (los dolores) y pude superarlo”, dijo Chapman. “Pero luego se intensificó a medida que avanzaba el juego.”

Normalmente tirando a 98-100 millas por hora, en esta ocasión Chapman no tuvo su veneno de siempre.

“No vamos a enviar a alguien al terreno con problemas o molestias de los cuales estemos conscientes”, dijo Price. “A veces los muchachos salen y compiten con la meta de hace el equipo. Si esto le pasaba, no debía estar lanzando. Esperamos que sepamos para la próxima.”

Baker dijo que al principio, Chapman no quiso decir que le dolía nada.

“Salimos y tuvimos que sacárselo”, manifestó Baker. “Al principio dijo que estaba bien. Pero después le dije, ‘tienes que decir la verdad. Algo está mal.’ No creemos que sea nada serio. Lo sacamos antes de que empeorara.”

Unos dolores en la espalda no es nada fuera de lo común para un pitcher en los entrenamientos, pero Chapman no es un caso “común”.