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De frente a su probable última apertura del entrenamiento primaveral, el lanzallamas pinolero Vicente Padilla navega en el mar de la tranquilidad. “He estado trabajando con soltura, tratando de dominar mejor algunos lanzamientos, entre ellos una curva de gran desarrollo, que necesito no se quede arriba exponiéndome a un batazo dañino como el de Matt Antonelli. Estoy concentrado en el manejo de las combinaciones, y eso sólo se puede experimentar en el spring. Una vez arranque la temporada, hay que ir a fondo”, le dijo Vicente al compañero de Doble Play, René Pineda en una conversación sostenida ayer.

Difícilmente Padilla ha estado tan equilibrado emocionalmente. ¡Cómo incide la madurez! “No me preocupa ser colocado en cualquier posición en la rotación de abridores. Voy a hacer mi trabajo, que es lo que ellos esperan. Estoy bien físicamente y me siento cómodo aquí en los Dodgers. No siento la menor presión y eso ayuda mucho”.

Con sólo un inning flaqueante en este spring, Padilla enfrentará mañana a los Reales de Kansas. Seguramente va a seguir experimentando con ciertos lanzamientos. Él sabe que será el rendimiento que cada uno de los abridores ofrezca en sus primeras faenas, lo que determinará el verdadero orden de importancia para el manager Joe Torre.

Con contrato de un año, Vicente necesita seguir funcionando como lo hizo desde que llegó a los Dodgers, para aterrizar sonando trompetas en el mercado de Agentes Libres, si es que los dirigentes del equipo no se sienten atraídos hacia la posibilidad de ofrecerle una extensión de contrato.

Padilla, supuestamente con 33 años, está frente a un año de vital importancia para el trazado de su futuro. Este puede ser el segundo inicio de su historia como big leaguer, el que todos deseamos, desemboque en su completo establecimiento como un ganador, convirtiendo su tan promocionado potencial, en algo real.