Edgard Tijerino
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dplay@ibw.com.ni
¡Cómo golpea percatarnos que en béisbol, se le están acabando las baterías al sol, mientras algunas marcas se pierden de vista en el asombroso territorio del nunca jamás!
Uno revisa las estadísticas recientes y comprueba que es más probable encontrarse con un dinosaurio en una parada de buses, que con un pitcher capaz de ganar, no 30 juegos, sino 20. ¿Quién iba a sospechar hace unos años, que llegaríamos a este punto? En 2006, ningún ganador de 20, y en 2007, sólo uno: Josh Beckett.

Para detectar al último ganador de 30 juegos en las Grandes Ligas, es necesario retroceder hasta 1968, el año en que la carrera espacial estaba en su apogeo, una violencia escalofriante estremeció Vietnam y hombres como Martin Luther King y Robert Kennedy fueron asesinados.

Previo a McLain en ese 1968 de pitcheo tan impresionante, el último ganador de 30 juegos había sido Dizzy Dean en 1934. ¿Qué les parece la abertura de ese paréntesis?
Es natural preguntarse: ¿Por qué ahora es una Misión Imposible tratar de llegar a esa cifra? Sencillo: porque con 34 ó 35 aperturas, se necesita una actuación exageradamente eficiente para alcanzar esa proeza.

Considerando que siempre se acumulan unos 4 ó 5 juegos sin decisión, obtener 30 victorias es improbable, y una prueba de ello es que desde 1970, sólo el zurdo Steve Carlton con 27 en la temporada de 1972, y el derecho de Oakland Bob Welch en 1990, tambien con 27 éxitos, han logrado aproximarse a la gran cifra.

Una diferencia drástica entre Carlton y Welch, es que mientras el zurdo completó 30 juegos, Welch apenas recorrió toda la ruta dos veces y trabajó 108 innings menos.

A los 24 años en aquel 1968, McLain inició 41 juegos, 6 ó 7 más que la frecuencia actual, y completó 28, otra misión imposible. Su efectividad fue de 1.96, sorprendentemente la cuarta en la Liga Americana detrás del 1.60 de Luis Tiant, el 1.81 de Sam McDowell y el 1.95 de Dave McNally.

Bueno, fue el súper-año del pitcheo con Bob Gibson lanzando para 1.12 y Don Drysdale caminando 58 entradas y dos tercios sin permitir carrera. ¿Se imaginan juntar todos esos trabajos monticulares?
Es más probable sacar ocultas unas cuantas pinturas del Museo de Louvre, sobrevivir a una caída desde el pico de la Torre Eiffel, o escalar el Everest descalzo, que llegar a construir 30 victorias.

Ahora, olvidándonos de ese tipo de esfuerzo, ganar 20, algo que fue muy común en la década de los 70, cuando vimos a 12 pitcheres alcanzar y superar esa cifra durante la temporada de 1973 en la Liga Americana, se está convirtiendo en un reto para Ulises o Aquiles, quiénes lamentablemente, no se encuentran en ningún staff.