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Después de verse las caras en la última conferencia de prensa este jueves en Monterrey, el ex tricampeón mundial Erik “Terrible” Morales, y el ex monarca de la AMB, José “Quiebra Jícara” Alfaro, es imposible cuestionarse qué versión veremos de Alfaro. ¿La que nos atrapó a todos ante Demarcus Corley abrumando con sus golpes y con la determinación de una fiera en busca de su presa sin temor, o aquella pobre pelea en octubre pasado frente a Antonio DeMarco en la que se vio tan limitado y sin alma de guerrero como boxeador?

Alfaro tiene en su pegada su principal arma o quizá la única para ganar, y pedirle que cambie de un día a otro a ser un boxeador de mejor movimiento de cintura, capaz de esquivar golpes por su desplazamiento o que lo veamos con buenas combinaciones, es sinceramente una utopía.

Por eso, incluso un Erik en 147 libras, pero mostrando un poco de la capacidad boxística que lo llevó a los puestos cimeros, que lo convirtió en tres veces campeón del mundo, es elemento suficiente como para temer otro fracaso de Alfaro. Ayer en México, los dos púgiles expresaron que están en las mejores condiciones físicas. Sin embargo, a lo que más apela el nica es a su juventud, pero podría pesar demasiado la experiencia de Morales para llevarse una victoria por cualquier vía.

“Yo mantengo lo que he dicho, vine bien preparado a la pelea y considero que la juventud y deseos de ganar, además del exceso de peso que tuvo en su retiro y el sacrificio que ha hecho Morales para bajar, son suficientes argumentos para creer que no fallaré”, declaró Alfaro.

“Llegaré fuerte al combate, el trabajo que se hizo fue el adecuado. Fueron seis meses de preparación para mi regreso, que pretendo sea el esperado por todos. Aún estoy joven, son 33 años, tengo la movilidad, rapidez y fortaleza para cumplir con mi propósito”, afirmó Morales.