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Para el Manchester United, en contraste con lo ocurrido en 1999, fue la tragedia de un instante, y para el Bayern, aún extrañando al holandés Arjen Robben, ha sido la captura espectacular de lo glorioso en el último grito del drama.

Un gol del incansable y peligroso croata Ivica Olic, logrado a base de bravura, destreza y precisión, robándole una pelota a Patrick Evra en el minuto 92, con el silbato final comenzando a sonar, realizando dentro del área una maniobra prodigiosa entre dos fieros mastines como lo son Rio Ferdinand y Nemenja Vidic, y ejecutando un remate de zurda que parecía fotocopia de una estocada de Dartagñán, perforando al milagroso Van der Sar, selló un vibrante triunfo del Bayern alemán por 2-1 sobre el United inglés, que estuvo adelante desde el primer minuto, por otro zarpazo madrugador de Wayne Rooney, hasta que Frank Ribéry, cobrando un tiro libre, consecuencia de una mano desafortunada de Gary Neville, equilibró la pizarra 1-1 estableciendo justicia en el minuto 76.

Ninguna duda sobre los méritos del Bayern, cuyo crecimiento en el segundo tiempo atrapó la admiración de la multitud, logrando apretar contra las cuerdas al United, obligando al arquero holandés Van der Sar, a lucir como en su mejor momento, achicando, volando, aterrizando, frustrando constantemente las malas intenciones de un ataque germano que fue a fondo.

Aunque no era un duelo final como en 1999 en el Nou Camp de Barcelona, cuando el Manchester provocó asombro con dos goles en el último minuto volteando la tortilla, para el Bayern, luchando contra pronósticos por la ausencia de Robben, fue un ajuste de cuentas. El Manchester estuvo cabalgando 75 minutos sobre esa ventaja tan saludable y estimulante por 1-0, y luego, cuando el tiro libre de Ribéry fue desviado por el tacón de Rooney desarmando completamente a Van der Sar, el 1-1 no estaba mal para la tropa de Ferguson pensando en el regreso a Old Trafford. Pero el 2-1 en contra por culpa de Olic, sacándole el máximo provecho a una penetración de Mario Gómez a base de riñones, cambia bruscamente las perspectivas en la revancha del próximo miércoles 7, con Robben reactivado y Rooney lastimado.

El gol de apertura hizo que el gran estadio se arrugara y los alientos se congelaran. Nani cobró una falta en el costado derecho y envió un centro con muy buen trazado buscando la entrada de Rooney, quien desarticuló a Demichelis –jugando contra diagnóstico con una máscara protectora-, y con su botín izquierdo, asestó un golpe maestro para el 1-0. El Bayern tardó un poco en reaccionar mientras Nani hacía rebotar un balón en el travesaño a los 21, pero a los 27, una rápida triangulación culminada por Olic, aunque neutralizada por la acción felina de Van der Sar, mostró al equipo alemán ya en pie de guerra. En el segundo tiempo, el Bayern mandó, pero atravesó un momento dramático, cuando en el minuto 82, un cabezazo violentísimo de Vidic, sacó chispas y astillas del horizontal. Todas las columnas vertebrales crujieron.

El espectacular gol de Olic cuando el telón estaba cayendo, ha metido al Manchester en la caverna de las dificultades.

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