Edgard Tijerino
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¿Qué fue lo que escribí hace cuatro años después de presenciar aquel excitante, estrujante e impredecible duelo Bracelona-Arsenal? Aquí tienen una parte de la nota:

Coloquen a un lado la confusión porque ya terminó todo. Ganó el Barcelona 2-1 por una simple razón matemática: jugar con un hombre menos por largo rato, como lo hizo el Arsenal, es grave entre dos fuerzas equilibradas. Durante 73 minutos, la garra mantuvo apagada la brillantez. De pronto, el resplandor cegador de Samuel Eto´o y la aparición incandescente de Juliano Belletti, cambiaron la historia. Barcelona, que perdía 1-0 frente a un Arsenal batallando con 10 hombres desde el minuto 17, salió bruscamente del hoyo, y lleno de vitalidad, utilizó dos maniobras relampaguentes para hacer girar las cifras y ganar la Champions 2006, el más preciado trofeo del fútbol europeo.

No fue el partido soñado, como tantas veces ocurre.Tampoco fue el duelo de celebridades entre Henry y Ronaldiho, anticipado en todas las bolas de vidrio. En el minuto 17, “ardió Paris”. Eto´o se proyectaba hacia el área inglesa y Lehmann salió a tomar el riesgo buscando como enfrentarlo fuera del área. La velocidad del camerunés parecía crecer como la de Asafa Powell buscando medallas, por lo que Lehman se vió forzado a derribarlo, posiblemente en la propia línea, no adelante como pretendía.

El árbitro Hauge se vió enredado. La jugada continuó con Giuly empujando el balón a las redes, pero la acción, detenida por un silbato precipitado, hizo regresar a todos a la discusión sobre el punto en que fue cometida la falla de Lehmann. En la línea, era penal, en cambio afuera, faul con tiro libre y expulsión del arquero. Hauge decidió esto último. Pelearle un juego al Barcelona con 10 hombres, era un reto mayúsculo, y el Arsenal lo logró, pero finalmente cayó de cara a las lámparas con los botines puestos.

Todo eso quedó atrás. Hoy, estos equipos volverán a enfrentarse en Londres sin dos de sus figuras cumbres, el fantástico Barcelona sin el cerebral e impetuoso Andrés Iniesta, y el Arsenal sangrando por la probable ausencia del brillante centrocampista español Cesc Fábregas.

Calificado con certeza como el mejor equipo del planeta fútbol, este Barcelona de Lionel Messi, Xavi Hernández y Zlatan Ibrahimovic, sólido en todos sus sectores, poseedor de una creatividad artística y ejecuciones mortíferas, saltará a la cancha del Emirates como favorito. ¿Contra quién no lo es? Pero el Arsenal, cuestionado largamente como equipo inexpresivo hasta la llegada de Arsene Wenger, es un adversario de fútbol fluído, con una enérgica defensa, y tan batallador como aquel que jefeaba Henry.

Cuando se almacena tanto talento y se muestran resultados, como lo hace el Barcelona, no se puede colocar en duda su favoritismo. El Arsenal tendrá que excederse para poder sujetar a la tropa de Guardiola, quien frota la lámpara para sacar genios que maravillan y desequilibran, como esperamos puedan seguir haciéndolo hoy en este primer duelo de cuartos de final.

dplay@ibw.com.ni