•   BARCELONA / Agencias  |
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Después del sorprentende empate 2-2 del primer duelo, no se puede esperar otro parecido, porque los dos equipos tienen bajas muy sensibles para la revacha de los cuartos de final de la Liga de Campeones de fútbol, hoy en el Camp Nou.

El Arsenal no podrá contar con el cerebro del equipo, el español Cesc Fábregas, ni con el fiero atacante ruso Andrei Arshavin, el francés William Gallas, fundamental en el engranaje, y Alex Song. A ellos podría unirse el defensa Sol Campbell "por unos problemas musculares".

El Barcelona tiene descartados a sus dos centrales Carles Puyol y Gerard Piqué, a lo que hay que agregar la ausencia del delantero sueco Zlatan Ibrahimovic, autor de los dos goles de su equipo a la ida.

Por esa situación, el técnico del Arsenal, Arsene Wenger, apostó por "salir muy fuerte" y buscar goles que aseguren su pase a semifinales de la Liga de Campeones.

"Si no tienes la pelota es difícil ganar, más en un estadio como el Camp Nou. Hay que intentar hacer el campo mas pequeño y arrebatarles el balón, que fue lo que no hicimos la semana pasada".

"No somos un equipo que se rinda. Lo hemos demostrado durante todo el año. Tenemos una gran fuerza mental y eso me da mucha confianza para el partido de mañana. Podemos aprovechar nuestra oportunidad y hacer historia", añadió Wenger en la rueda de prensa previa al partido de hoy.

"Si el primer partido fue muy emocionante, el segundo promete serlo, incluso más, porque a lo mejor vamos 0-0 en el minuto 70", añadió un sonriente Wenger, que tiene claro que "tenemos que jugar y tenemos que marcar".

Pep Guardiola, técnico del Barça, no descarta que Andrés Iniesta pueda entrar en la convocatoria, se ha referido como "una posibilidad" que el joven Bojan Krkic ocupe la baja de Zlatan Ibrahimovic en la delantera y ha defendido la profesionalidad de Thierry Henry, otra de las opciones que baraja para el puesto de 'nueve'.

"Hay que olvidarse del partido de ida. Lo que hicimos ahí -en el Emirates Stadium- no sirve de nada. No espero que mañana hagamos once ocasiones de gol en quince minutos, ni acabemos con 22 disparos a puerta. Estas cosas pasan cuando pasan y no nos vale de referencia", ha argumentado.

La receta para lograr el triunfo en lo que ha calificado de "final" o definido como "el partido que marcará lo que resta de temporada" es sencilla: "Ser nosotros mismos, tener la pelota y hacerla circular muy rápido, de un lado a otro, con muchos toques y poca conducción".