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Hay una fuerte ofensiva contra Carlos García para tumbarlo de su butaca en la Feniba. No es fácil quitar a un dirigente electo --aún sometido a cuestionamientos--, si cuenta con el respaldo de la Federación Internacional y es reconocido por el Comité Olímpico Nacional.

Antes de ponerse en marcha la nueva etapa del béisbol en 1970, fue necesario que la Federación Internacional y gente del movimiento olímpico realizaran una serie de gestiones para poder forzar una controversial asamblea que terminó con la Presidencia de Gustavo Fernández y abrió espacio a Carlos García, uno de los fundadores del CON y de la Feniba hace medio siglo.

Se puede discutir mucho alrededor de Carlos, pero se debe tener cuidado con los procedimientos, porque en esto, los organismos internacionales son muy exigentes. En 1979, cuando se nombraron los comisionados en la reestructuración del deporte, la Feniba de un Carlos colocado contra la pared y más adelante prisionero, acusado de contrarrevolucionario, sobrevivió por dos años aún sin funcionalidad, pero con el béisbol pinolero fuera de torneos internacionales hasta su reactivación en 1982.

Claro que hay que hacer una revisión y cambios si las circunstancias así lo exigen. Se necesita eso, porque ninguno en lo personal está por encima de los intereses del deporte, pero hay que saber mover las teclas para no enredarse, como ya lo hicieron con una renuncia múltiple, después rectificada.