•   BARCELONA / Agencias  |
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El presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, falleció este miércoles en Barcelona a los 89 años de edad, según confirmó el director del servicio de medicina interna del Hospital Quirón, Rafael Esteban Mur.

El fallecimiento se produjo sobre las 13:25 horas a causa de una parada cardiorrespiratoria, minutos después de hacerse público un parte médico en el que se señalaba que se encontraba en estado de “shock irreversible” y que su estado era “crítico”.

Samaranch falleció en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Quirón de Barcelona, en la que ingresó el pasado domingo día 18 por una insuficiencia coronaria aguda, y en el momento del fatal desenlace se encontraba rodeado de sus seres queridos.

El mundo del deporte llora la muerte de Samaranch

Tras conocerse la noticia, no tardaron en llegar las primeras reacciones. Políticos, miembros del movimiento olímpico y deportistas tuvieron palabras de reconocimiento a su gran labor y reconocieron que fue un ejemplo para todos.

Jacques Rogge, presidente del COI, le consideraba su inspiración y “el arquitecto del movimiento olímpico”. Jaime Lissavetzky coincidía al señalar que para él fue “un maestro”, mientras que Alejandro Blanco le consideraba “un español universal”.

Un legado imborrable

Juan Antonio Samaranch vivió por y para el olimpismo. Formó parte del Comité Olímpico Internacional durante 44 años y durante más de dos décadas fue presidente del COI (1980-2001).

Fue elegido Presidente del COI en la 83ª Sesión celebrada en Moscú, previa a los Juegos Olímpicos de 1980. Entre sus logros más importantes se le reconoce haber acabado con el boicot político a los Juegos Olímpicos que vino produciéndose en anteriores ediciones (1976, 1980 y 1984).

Durante su mandato se permitió la participación de deportistas profesionales, lo cual estimuló un aumento en el nivel de competición de todos los países participantes. Otro de sus mayores logros fue sacar al movimiento olímpico de la bancarrota en la que se hallaba sumido al final de la década de 1970, cuando las ciudades empezaban a plantearse muy seriamente la rentabilidad de una candidatura. Samaranch concibió el patrocinio olímpico como algo global que se debía hacer desde el COI y no como hasta entonces desde la ciudad organizadora. En su haber está también el nuevo Museo Olímpico de Lausana.

En 1992 vio cumplido su sueño de albergar los JJOO en Barcelona, con gran éxito. Barcelona se enfrentó a Ámsterdam y otras ciudades postulantes. Esto fue en 1985.

En 1999 afrontó la crisis originada en el seno del COI debido a los escándalos en torno a Salt Lake City 2002.

En 2001, Samaranch no se presentó de nuevo a la presidencia, siendo sucedido por Jacques Rogge, y nombrado Presidente de Honor Vitalicio.

Además de haber practivado varias disciplinas deportivas, como jugador y entrenador en hockey sobre patines, boxeador, futbolista, fue periodista deportivo y federado.

Inició su carrera política como concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962), posteriormente fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes (1967). En el año 1964 pasa a ser procurador en las Cortes franquistas donde estuvo presente en tres legislaturas, hasta 1977.

En 1973 fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Barcelona y cuatro años después embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977), momento en que era ya vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI).