Edgard Tijerino
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Soy enemigo de una frase que me resulta agobiantemente injusta en el firmamento de los deportes: “todo tiempo pasado fue mejor”. Sin embargo, en el caso de la Serie del Caribe, debo resignarme a darle la razón a los viejos aficionados, porque la época de los súper-astros en estos clásicos quedó atrás.

Por culpa de los grandes salarios y las restricciones actuales: ¿Cómo diablos podemos pretender encontrarnos con Alex Rodríguez, Manny Ramírez, Pedro Martínez, Mariano Rivera, Magglio Ordóñez y Johan Santana estas Series? ¿Acaso tienen necesidad? Sencillo, ellos están cuidando sus herramientas.

Tendría que haber perdido la sensatez, quien ganando 5 mil dólares por cada lanzamiento o cada swing tome riesgos innecesarios compitiendo en una Serie del Caribe. ¡Ah, que tiempos aquellos! Claro, fue antes del apogeo de la Agencia Libre, del ESPN y Fox, del contrato de Dave Winfield por diez años con los Yanquis.

En un tiempo lejano, cuando Melquiades llegó a Macondo asombrando a José Arcadio Buendía con un espejo y un imán, la Serie del Caribe era el escenario de los grandes batazos de Reggie Jackson, el fildeo impresionante y agresividad deslumbrante de Willie Mays, de los disparos desde el rincón del jardín derecho y ese coraje sin límites de Roberto Clemente, el ímpetu de Willard Brown, las curvas de Camilo Pascual, la habilidad de Rico Carty, el punch destructivo de Orlando Cepeda, la presencia de un artillero tan temido como siempre lo fue Rocky Nelson y el bateo artístico que desplegaban como si fueran alumnos de Dalí, Chiquitín Cabrera y Rod Carew.

Algo quedaba en la recta final de los 70 cuando Denis Martínez lanzaba para los Criollos de Caguas. Miguel Cuéllar quemaba sus últimos cartuchos, pero Eduardo Figueroa, un ganador de 20 juegos en la Liga Americana, estaba ahí, con Eddie Murray, Cheo Cruz, Jerry Morales, Guillermo Montañez y Félix Millán.

Denis enfrentó a Mike Norris en un duelo de auténticos big leaguers, en la Serie de 1979. ¿Saben quien conectó el único hit del Caguas en ese juego? Pues Tany Pérez, un miembro del Salón de la Fama en Cooperstown. Antes en 1974, Licey presentó un infield impresionante con Steve Garvey, Tom Paciorek, Ted Martínez y Bill Buckner, agregando a Manny Mota, Steve Yeager y Charlie Hough. Recuerden que Gary Carter, del Caguas, fue el catcher de ese All Star. ¿Qué les parece?
En los años 80, la variante económica vinculada al estrellato fue sacando de pantalla a los calificados como “Monstruos”. Hoy la Serie del Caribe, que tiene por escenario el Estadio de Cibao en Dominicana, carece de superestrellas. La gran posibilidad de ver a Miguel Cabrera con Aragua, se esfumó hace unos días. Así que una época de esplendor y grandiosidad en estos Clásicos, se fue para nunca más volver.