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Everth Cabrera llegó al estadio Great American Ball Park de Cincinnati, entusiasmado, dispuesto a entregarse en cuerpo y alma al juego, como es su costumbre.

Sin embargo, el destino tenía preparado un acontecimiento drástico.

Sucedió en el tercer episodio, un disparo del abridor de los Rojos, Johnny Cueto, se estrelló de forma estrepitosa e hizo sacudir hasta el último nervio de la rodilla derecha de Cabrera, quien se resintió de dolor pero siguió en el partido.

La molestia producto del golpe era persistente, y fue evidente cuando en un intento de robo fue atrapado por la ruta pitcher-primera-short-pitcher.

“Me dolía mucho la rodilla, no aguantaba el dolor. El manager Bud Black decidió sentarme para que descansara y que el médico me chequeara”, dijo Everth desde su habitación en el hotel en Cincinnati.

El nicaragüense aún tuvo fuerzas para seguir en el desafío hasta la parte alta del quinto episodio, cuando elevó a las paradas cortas, pero en la baja de ese inning fue sustituido por Jerry Hairston.

¿Es grave el golpe, podrás jugar hoy?
“Espero sentirme mejor después del pequeño reposo y del tratamiento con hielo que tuve después de salir del partido. Y si acaso no puedo, el manager me dijo que iba a descansar 2 ó 3 días”, declaró.

Cabrera se fue ayer de 2-0 con un ponche y un golpe y su porcentaje quedó en 222 puntos, producto de 14 incogibles en 63 turnos al plato. San Diego ganó 5-0 a los Rojos y Adrián González igualó en el cuarto puesto en la historia de los Padres a Tony Gwynn como los máximos jonroneros, con 135.

Por su parte, otros nicas en las menores, Ramón Flores iba de 4-0 en el partido que su equipo, los Bravos de Roma, empataban 3-3 con Charleston.