Edgard Tijerino
  •  |
  •  |

Alguien tiene que estar frotando la lámpara a la orilla de los Padres, líderes imprevistos en el Oeste de la Liga Nacional, que ayer alargaron a ocho su racha de victorias doblegando 5-0 a los Rojos, con un gran pitcheo del recién llegado de Triple A, Wade Leblanc, y el quinto jonrón de Adrián González.
El equipo de San Diego camina hombro a hombro con los tan promocionados Filis, etiquetados como los “súper” del circuito. ¿Se imaginan eso?

Y en medio de ese despegue llamativo de los Padres, nos encontramos con este Everth Cabrera moviéndose sorprendentemente entre cifras extrañas,obligándonos a rascar cabezas, tratando de explicarnos lo que está ocurriendo ¿Quién esperaba ver a Everth batallando con el temido slugger y cuarto bate Adrián González por el liderato en impulsadas del equipo?. Con 5 jonrones contra ninguno del pinolero, y 5 hits más, González ha remolcado 12 carreras, sólo una más que Cabrera. Y hay que chequear otro contraste entre ellos, Cabrera como lead-off agresivo y veloz, anota apenas 4 veces por 12 de González, una estadística del mundo al revés.

El año pasado, durante su debut como big leaguer, Cabrera fue enviado a la lista de inhabilitados sin producir carrera en 6 juegos, y cuando regresó, en junio, empujó 4 en 11 partidos. Su remolque 11 lo consiguió hasta en su juego 31, es decir que en estos momentos cabalga sobre una frecuencia de difícil sostenimiento.

Otro hecho inesperado son sus 17 ponches, que lo hacen estar en persecución de Kyle Blanks, líder de la franquicia con 20 después de las tres “kaes” que le apuntaron ayer; su porcentaje de 222 puntos se ve pequeño de acuerdo con el “afilamiento” que pensamos, lograría en el adiestramiento primaveral, en tanto la relación 3 robos y 2 veces atrapado no responde a l as expectativas. Algunas publicaciones especializadas en cálculos, como Lyndys, se plantearon entre sus interrogantes pre-temporada, la posibilidad de verlo robar 50 bases este año.

¿Es el primer bate chispeante que fue pronosticado? Es obvio que necesita pegarle mejor a la pelota. Llegó a estar durante cuatro juegos seguidos sin sacar la bola del cuadro, algo preocupante, sobre todo si se agregan los ponches. Captar más bases por bolas, ser más preciso atacando lanzamientos, saber dirigir sus batazos, es parte del aprendizaje pendiente para este joven pelotero.

Fildeando se ha visto más seguro, cometiendo sólo dos errores con participación en 11 doble plays, manejando mejor su radio de cobertura, sin necesidad de incursionar tan constantemente en el territorio de la espectacularidad. Con ese poderoso brazo y su rapidez para desplazarse hacia los costados, no se puede tener la menor duda sobre el crecimiento que va a conseguir Cabrera como short stop.

Ayer frente al dominicano Johnny Cueto, se ponchó en el primer inning; fue golpeado en el tercero y falló en elevado al short en el quinto, antes de ser reemplazado por Jerry Hairston en el sexto. Se acostó con 222 puntos.

dplay@ibw.com.ni