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Sólo tenemos tres peloteros en esa cima de la montaña que son las Grandes Ligas, y de pronto, el sábado, todos desaparecieron del escenario, dejando nuestro cielo beisbolero vacío. Vicente Padilla con su antebrazo derecho aguijoneado, fue enviado por 15 días al “taller de reparaciones”; Everth Cabrera, golpeado en la rodilla derecha por una bola rápida de Johnny Cueto, tuvo que ser reemplazado frente a los Rojos y no fue incluido en la alineación del domingo, pendiente de su mejoría; mientras tanto, Aristides Sevilla fue regresado a las menores por los Astros de Houston, en vista de que Samuel Gervacio ha sido reactivado. Así que estábamos frente a un domingo sin expectativas nicas en las mayores.

Sin embargo, a última hora, en el noveno inning de un juego que los Padres perdían 5-4 frente a los Rojos, viendo cortarse en ocho su racha de victorias, Everth reapareció como corredor emergente por Nick Hundley, y en un alarde de recuperación, robó segunda, y se proyectó hasta tercera con el mal tiro del catcher Ryan Hanigan, quien reemplazó a Ramón Hernández. Con el potencial empate en las piernas de Cabrera, se produjo el elevado de Jerry Hairston Jr. Al jardín central terminando el juego.

Lo importante es que el agitado pinolero está de regreso, y por lo visto ayer, lo suficientemente bien para responder a las exigencias en el campocorto y sus movimientos en el cajón de bateo y en las bases, en la difícil serie que los Padres inician hoy contra los Marlins en Miami.

Lo de Padilla es serio, porque en principio, lo hace perderse un mínimo de tres aperturas, reducido al balance de 1-1 en abril, con un deteriorado 7.06 en carreras limpias, quedando expuesto a un futuro reconocimiento médico para autorizar su rehabilitación. Esto es muy preocupante en una temporada en la que necesitaba construir cifras convincentes antes de volver a incursionar en el mercado de Agentes Libres.

Después de su cierre con los Dodgers en 2009, ciertamente impresionante, un rendimiento consistente durante la temporada regular, terminaba de desvanecer dudas, y lo convertía en alguien interesante al momento de abrirse “la cacería”. Ojalá lo tengamos de regreso pronto y con la fortaleza física que requiere su pitcheo de poder, para volver a proyectarse.

El caso de Aristides es diferente. Él se encontró súbitamente con la oportunidad de ingresar al bullpen de los Astros, aprovechando el problema que afectó a Gervacio. Realizó cuatro relevos mientras los de Houston salían de una racha perdedora agobiante y trabajó seis entradas ganando un juego sin perder, y registrando 4.50 en efectividad. En ese trayecto, le conectaron ocho hits que fabricaron tres carreras limpias, ponchó a cinco y sólo cedió una base.

Así que Aristides Sevilla, o Wilton López, regresa al equipo Round Rock en el nivel Triple, intentando apretar tuercas y demostrar estar listo para ser llamado en cualquier momento. El año pasado, utilizado en el doble rol de relevista y abridor en el cierre de campaña por Houston, no ganó, y perdió dos veces con 8.38 en carreras limpias.