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El Barcelona olvidó pronto la decepción sufrida en la Champions y lo hizo de forma contundente, recuperando brillo contra un Villarreal demasiado tímido, superado ampliamente en el primer tiempo y que recompuso algo su figura en el segundo. Messi, en dos ocasiones, Xavi y Bojan marcaron para el Barcelona y Joseba Llorente para el Villarreal. Otro gran partido de Xavi, que pese a jugar tocado fue la gran referencia del Barça.

El Barsa superó uno de los últimos obstáculos importantes que le separaban del título de Liga y lo hizo con la autoridad, solvencia y personalidad de los campeones. Dirigido de forma magistral por Xavi no dio ninguna opción al Villarreal, superándolo en todas las líneas y facetas del juego.

Después de la frustración sufrida en la Champions contra el Inter, el Barcelona supo levantarse y respondió a lo grande. En el duelo que se planteaba contra sí mismo, contra sus dudas y sus miedos, el Barça salió claro vencedor. Y lo hizo con Ibrahimovic sentado en el banquillo y Henry y Chygrynskiy en la grada. Las grandes apuestas de Guardiola han sido las grandes decepciones. Messi apareció como delantero centro, con Pedro y Bojan a los costados. El tridente se entendió a la perfección y fue una amenaza constante.

Sin llegar al juego cercano a la perfección del curso pasado, sí tuvo el Barça momentos de buen fútbol en el primer tiempo, cuando dejó solucionado el encuentro. La segunda parte con ventaja de 3-0, el Barsa la empleó en administrar esfuerzos, no quiso hacer más. El aparente dominio del Villarreal en ese segundo tramo parecía tan ficticio como estéril. El Barcelona le cedió la iniciativa, lo que no era más que una invitación para que se acercara sin miedo a Valdés y matarle al contragolpe, pero lo que sucedió fue que marcó Llorente estrechando 3-1, eso sí con respuesta de Messi a los 88, sellando el 4-1.

El panorama se comenzó a aclarar para el Barcelona a los 19 minutos, cuando se encontraron Xavi y Messi para que el argentino firmara el primer gol. El tiro de Messi arañó la bota de Godín y despistó a Diego López. Un cuarto de hora después llegó el golazo de falta de Xavi. Un balón tocadito y colocado que Diego López vio tarde. Para entonces el Barcelona ya era el dueño absoluto del partido y su superioridad quedó reflejada a tres minutos del descanso, con un golazo de Bojan, que eludió a cuantos rivales le salieron al paso.