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El Ferreti no pudo sacar más que un empate 1-1 en el primer duelo de la final del Clausura ante Real Estelí, a pesar de que mereció más que eso, y el causante de este sin sabor capitalino fue el portero Carlos Mendieta, quien se convirtió en el héroe en la primera parte, minimizando varias jugadas claras de gol, pero también propició el equilibrio con un autogol en el segundo tiempo.

Mendieta atajó y anuló toda posibilidad que llegó a su portería, luciendo uno de sus mejores duelos de finales, al menos, en el primer tiempo. La causa de tanta actividad y llevarlo a un máximo esfuerzo era la pobre marcación de su club que no podía frenar al Ferreti.

Los rojinegros con velocidad y buen toque, llegaban con propiedad bajo la tutoría de Wilber Sánchez, Francisco Ramírez y Juan Barrera, pero cada intento de gol terminó frustrado por Mendieta o por la falta de dirección de sus disparos.

En ese instante, cuando Estelí parecía borrado del mapa, sacó una genialidad de la manga de la camisa. Una jugada de pared de Gabriel Avilés por la izquierda con Samuel Wilson que meció a la defensa capitalina, y Wilson puso el 1-0 al minuto 34, dejando sin habla a la afición local que le parecía mentira ver cuánto su equipo había intentado y los norteños en la primera anotaban.

Fue un golazo. Pero hasta ese entonces el partido había ofrecido algo diferente a lo que reflejaba el resultado. Estelí se veía anulado, desordenado en su defensa y peor aún, sin opciones de salir del atolladero en el que estaba metido hasta que llegó el tanto de Wilson.

Pero tras el gran primer tiempo de Mendieta, en el complementario se produjo una jugada que acabó con toda su grandeza. Al minuto 50, tras un cobro de tiro libre del Ferreti, la pelota pegó en el travesaño, la quiso despejar Mendieta cuando venía encima de su portería y más bien la metió en una jugada increíble pero cierta. Así pasó de héroe a villano en esta historia impredecible por la calidad de ambos clubes.

Ferreti se animó y dominó más la media cancha en los minutos siguientes, pero sin lograr nada, más bien, en una jugada brusca, la segunda contra Wilson, Silvio Avilés fue expulsado por su segunda tarjeta amarilla. Los rojinegros se quedaron con diez desde el minuto 70 pero Estelí jamás supo aprovechar a pesar de que Rudel Calero le dio un aire junto a Wilson que fue sin duda el jugador del partido.

Sin embargo, los norteños también perdieron a un hombre clave en la media cancha. Armando Collado en un despeje de balón en el primer tiempo, chocó con un defensa y en la acción sufrió una fractura en la tibia de la pierna derecha que lo dejará por varias semanas fuera. Lo increíble es que la ambulancia que estaba en el estadio, no quiso trasladar a Collado a un hospital, y tuvo que hacerlo la directiva del Estelí.

El partido de vuelta se jugará este domingo en Somoto a las 3:00 p.m., donde se definirá al campeón del Clausura y al representante de Nicaragua en la Concahampions.