Edgard Tijerino
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Yo pensé que a esta altura --67 años-- ya no tenía tiempo para cubrir una Copa Mundial de Fútbol. Siempre he estado claro de que no se puede conseguir todo lo deseado. He estado en cinco Juegos Olímpicos, siete Panamericanos, Mundiales de Béisbol amateur, Juegos C. A. y del Caribe, más de 100 peleas de campeonatos mundiales; he visto un Grand Slam en Forest Hills 1975 con Orantes ganando un partido memorable, una carrera de Fórmula Uno, otra del Mundial de Motociclismo; he sido testigo de grandes duelos de la NBA en el Garden, en el Forum, en el Espectrum y en la Miami Arena; incluso me han llevado a dos juegos de Fútbol Americano, que no le termino de entender todavía; he disfrutado viendo jugar a Pelé y Jordan, pelear a Cassius Clay, y lanzar a Tom Seaver, Steve Carlton, Ryan, Maddux, Clemens y Randy. Agreguen Juegos de Estrellas, juegos postemporada y muchas inauguraciones de Estadios de Grandes Ligas, pero no la cobertura periodística de una Copa, pese a que en 1970 me ofrecieron trabajo en el diario La Prensa para escribir fundamentalmente sobre fútbol, y cubrir desde aquí, la primera Copa en México.

Había estado cerca. En 1986 ya tenía todo listo para ir a México y estar en aquella Copa en la que tanto brilló Maradona, pero coincidió con los Juegos C.A. y del Caribe en Santiago de los Caballeros, Dominicana, y en aquel tiempo era tanto el interés por la Selección Nacional de Béisbol que buscaba una medalla, que Carlos Fernando en Barricada me dijo, “lo prioritario es la Selección”. Recuerdo que saliendo del hotel para la Villa, con Marlon Torres llegando a traerme, vimos de pie el espectacular juego Brasil-Francia, que enfrentó a Platini y Zico. En 1994, American me invitó junto con mi esposa Chilo a estar una semana en la Copa del Mundo en Washington, y en 2006, la Embajada de Alemania me invitó a hacer un tour previo por los Estadios de Berlín, Munich y Frankfort, que se extendió por 10 días inolvidables.

Así que será hasta hoy, muy lejos de aquí, que voy a estar en una Copa del Mundo. Lo clave era conseguir la credencial, algo cada vez más difícil, y luego, sumar los esfuerzos del programa DOBLE PLAY y EL NUEVO DIARIO, para poder garantizar mi presencia. Como se dice “nadie es dueño del próximo instante”, pero ya tengo el boleto hasta Johannesburgo en mi poder, la reservación no de un Hotel –que están costando ojo y medio de la cara- sino de un apartamento con baño compartido –ni modo-, y los gastos de alimentación y transporte interno en el bolsillo.

Nunca se es tan viejo para dejar de emocionarse, y seguramente, será excitante para Mí, tanto el juego inaugural México-Sudáfrica, como la Final, en la cual deseo estén Brasil, España o Argentina, contra quien sea. Estando en Johannesburgo, voy a presenciar 15 juegos en 30 días, algo posiblemente sin precedentes para una ciudad, y esto es posible, porque tiene dos Estadios, el “Ellis Park” donde se filmó Invictus, y el nuevo “Soccer City”. Desde allá, enviaré cada día este Punto y Aparte y otras columnas, participando por supuesto en DOBLE PLAY por Radio La Primerísima.

dplay@ibw.com.ni