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Ser local casi siempre tiene un gran significado en Copas del Mundo. Argentina tuvo que esperar organizar un Mundial en 1978 para ganar su primer título; Suecia fue finalista en 1958; Chile llegó a semifinales en 1962; México casi supera los cuartos de final en 1986; y Francia se coronó en 1998, igual que Inglaterra en 1966, sólo por citar algunos casos. Ahora es Sudáfrica, el equipo casero, y piensa proyectarse desde el grupo A hasta cuartos de final con la dirección del brasileño Carlos Parreira. Será su tercera participación tras Francia 98 y Corea-Japón 2002.

Sudáfrica estuvo fuera de combate sancionada por la FIFA, debido al Apartheid. Los conocidos “Bafana-Bafana”, que tienen 18 años de haber sido nuevamente habilitados, estarán contra México en el juego inicial de esta Copa, el 11 de junio, viéndose las caras con Uruguay el día 16, y con Francia el 22. Es un reto para ellos salir con vida de esta zona. Sus dos grandes proezas han sido ganar la Copa Africana en 1996 y llegar a semifinales en la Copa Confederaciones de 2009.

Se concretó el regreso de Carlos Alberto Parreira, técnico brasileño que fue campeón mundial en Estados Unidos 1994. Es un regreso, porque ya estuvo a cargo del equipo sudafricano tras Alemania 2006, pero abandonó en 2008 por cuestiones personales. Con él, Sudáfrica apuesta a superar o al menos alcanzar en su casa, en su tercera participación, lo que lograron casi milagrosamente, Camerún en Italia 90 y Senegal en Japón-Corea 2002, llegar a los cuartos de final.

Parreira contará con un plantel joven que busca explotar de una vez por todas. Entre ese puñado de promesas se encuentra alguien que hace rato es una realidad, Benni McCarthy, el hombre de mayor experiencia en el seleccionado y máximo goleador de la historia sudafricana, con apenas 31 años, quien también regresa tras ser excluido por Santana. Apunten al brioso.

Steven Pienaar, del Everton, que de no ser por la presencia de Benni tendría sobre sus espaldas toda la presión de llevar adelante al equipo pese a los malos resultados de los partidos preparatorios. Se explica que nueve derrotas en diez partidos amistosos hicieron que los dirigentes decidieran sacar a Joel Santana y traer nuevamente a Parreira. Pero la selección a cargo del entrenador que dejó su cargo había dado una buena impresión en ese 2009 en la Copa Confederaciones, venciendo a Nueva Zelanda, empatando con Iraq y cayendo ante España y Brasil, enseñando su material.

Su uniforme es verde y amarillo como el de Brasil; la figura cumbre, Steven Pienaar; el símbolo Aaron Mokoena, con 84 partidos internacionales; y el entrenador, el brasileño Carlos Alberto Parreira.

El probable equipo sudafricano formaría con Itumeleng Khune como portero; Aaron Mokoena del Portsmouth inglés y Mathew Booth en el centro de la zaga, con Siboniso Pa Gaxa y Peter Tsepo Masilela que juega en Israel, por los laterales; Nthuthuko Sibaya del Rubin Kazan ruso, Kagisho Dikgacoi del Fulham inglés, Teko Modise y Steven Pienaar del Everton, un pilar fundamental, en el centro del terreno, tratando de multiplicar la agresividad de Bernard  Parker del Twente holandés, y del artillero Benny McCarty del Blackburn inglés.

¡Ah, falta la incidencia del público!

dplay@ibw.com.ni