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Ahora, súbitamente, todos queremos saber ¿quién es Dallas Braden?. Cierto, habíamos escuchado sobre él por su reciente incidente con Alex Rodríguez el 22 de abril, cuando el superastro de los Yanquis, regresando a primera después de un faul, pasó por el montículo provocando una reacción agresiva de Braden. Por la cobertura que se le dio, eso era lo más notorio de Braden desde su debut en Grandes Ligas con Oakland en 2007, con balance de 1-8 y 6.72 en efectividad.

Un pitcher que no ha podido completar juego a lo largo de 52 aperturas, con un registro de 17-23, oculto en el staff de los Atléticos, no es un potencial forjador de un Juego Perfecto, algo que sólo 18 veces se ha logrado en más de un siglo en las mayores. Pero ayer en Oakland, frente a la batería de Tampa que incluye a Jason Bartlett, Carl Crawford, Evan Longoria, Carlos Peña, B. J. Upton y Willy Aybar, sorprendentemente, como suele suceder en casos como éste, el zurdo Braden, de 27 años, no permitió enemigos circulando en las bases, y con pitcheo de 6 ponches, sacó 27 outs seguidos garantizando una victoria por 4-0. ¡Wow!

Puede que Braden nunca llegue a Cooperstown, o no vuelva a completar juego en el resto de su carrera y termine siendo un inadvertido, pero ha escapado al monte del olvido, porque desde ayer, su nombre estará siempre en esa pequeña lista de lanzadores que han alcanzado la más grande hazaña monticular, un Juego Perfecto. Tan es así que Braden obliga a que nos acordemos de Mike Witt y Tom Browning, entre otros pítcheres de “tamaño pequeño”, que un día, o una noche, ascendieron al cielo del béisbol por una escalera, abrazando la fama, bañados por el orgullo.

Es el segundo Perfecto contra Tampa en temporadas consecutivas. Mark Buehrle, también zurdo de los Medias Blancas, los estranguló 5-0 el 23 de julio de 2009. Braden es el primer lanzador de Oakland desde que el miembro del Salón de la Fama Jim “Catfish” Hunter, amordazó a los Gemelos de Minnesota en 1968.

En otro juego de pitcheo puro, el zurdo de los Dodgers, Clayton Kershaw, con un gran pitcheo de sólo 2 hits y 9 ponches en 8 entradas, arrebató el invicto al tirador de no hitter Ubaldo Jiménez, derrotando 2-0 a Colorado. Jiménez supo fajarse permitiendo también sólo par de hits en siete entradas, pero le marcaron una carrera. Buscaba su triunfo 6 de la temporada y salió con su primer revés. Kershaw presenta balance de 2-2 con 3.96 en carreras limpias.