Edgard Tijerino
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En béisbol, ser un consistente depositario de mayúsculas expectativas no garantiza que todas las probables dificultades hayan sido sepultadas. En un deporte en que todo movimiento es intrigante y consecuentemente lo misterioso se convierte en la esencia, estamos acostumbrados a ver el derrumbe de equipos todopoderosos.

No hablen de eso en el sector de Queens, en Nueva York. Para su gran fanaticada no hay forma de evitar que los Mets consigan el banderín del Este en la Liga Nacional y se proyecten como favoritos a la postemporada. Ciertamente, los Mets parecer tenerlo todo.

El antesalista David Wright, evolucionado a sus 25 años, fue un bateador de .325 puntos, con 30 jonrones y 107 remolques, y cada día que pasa mejora su defensa en la esquina caliente; el dominicano José Reyes, que disparó 191 hits y robó 78 bases, es un formidable paracorto; Luis Castillo, también dominicano, ha logrado redondear cuatro temporadas sobre los .300 puntos, registró .296 en 2007, es agresivo y dueño de un guante solvente; el veterano inicialista de 36 años, el boricua Carlos Delgado, fue limitado a 24 jonrones y 87 impulsadas en 137 juegos, pero bien puede regresar al club de productores de 100 carreras, cifra que ha superado en ocho campañas, incluyendo seis consecutivas. Se trata de un gran cuadro interior, que contribuirá a mejorar la efectividad del staff.

En los bosques, el boricua Carlos Beltrán, que viene de conectar 41 y 33 jonrones, con 116 y 112 remolques, es temible en el cajón de bateo y un excelente fildeador que cubrirá el jardín central; Moisés Alou, un inagotable dominicano de casi 42 años, registró .341 puntos en 87 juegos, afectado por problemas musculares, siendo reducido en ese trabajo de medio tiempo, a 13 jonrones y 49 producidas, regresa a la pradera izquierda; en tanto, el venezolano Endy Chávez (.287 en 71 juegos) le peleará a Ryan Church la titularidad en la banda derecha.

El talón de Aquiles parece ser la receptoría, pero se espera mucho de Brian Schneider, adquirido de los Nacionales de Washington, quien estará respaldado por Ramón Castro y Francisco Peña. Los tres no batean, pero Schneider mascotea bien y fulminó casi al 33 por cientos de los robadores de base que lo retaron en 2007.

La rotación compite con la de Arizona como la mejor de la Liga. Si Pedro Martínez responde a las exigencias, será un gran complemento para Johan Santana, con John Maine como número tres y Oliver Pérez, el cuarto brazo. Dos de ellos pueden ser ganadores de 20, mientras el joven Mike Pelfrey trata de tumbar al “Duque” como el quinto hombre.

Como rematador, Billy Wagner salvó 34 juegos, con 2.63 en efectividad. Por cumplir 37 años sigue siendo temible con su slider y su control. Eddie Kunz, Aaron Heilman, Jorge Sosa, Duaner Sánchez y Scott Schoeneweis aseguran tranquilidad.

A simple vista, los Mets de 2008 parecen tenerlo todo antes del Play Ball. Ya veremos cuando llegue el momento de sacar las pistolas, disparar y tirarse al suelo.