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Cada año, en las puertas del Superbowl, el famoso tazón del fútbol americano, las expectaciones superan todo nivel crecimiento previo que hayan experimentado. Todo estalla, desde la venta de televisores, pasando por las reservas en millones de sitios que lo ofrecerán en vivo, hasta llegar a los precios de los boletos y lo impresionante de los anuncios.

Todos quieren estar ahí en Phoenix, Arizona, viendo cómo los Gigantes de Nueva York tratan de forzar un milagro derrotando a los súper favoritos Patriotas de Nueva Inglaterra.

La figura del recuperado Tom Brady, el Mariscal de Campo de los Patriotas, adquiere una gran dimensión frente a la magnitud del compromiso. El equipo de Nueva Inglaterra ha estado perfecto todo el año, y los expertos piensan que no va a derretirse a última hora, malogrando esa extraordinaria actuación, que supera la conseguida por los Delfines de Don Schula en 1972, también invictos pero con menos juegos.

¿Cuántas misiones imposibles tienen que realizar los Gigantes para poder frustrar a los Patriotas y asombrar al mundo?
Que su Mariscal Eli Manning logre crecer tanto como para oscurecer a Tom Brady; que encuentren la fórmula para frenar al impetuoso receptor de los Patriotas Randy Moss; que súbitamente, los de Nueva Inglaterra pierdan ese ritmo que les permitió dominar la liga de punta a punta, pese a perder un poco de dominio en los últimos juegos.

Como siempre, el Superbowl, volverá a impactar hoy domingo. En Estados Unidos, todos los ojos estarán pendientes de lo que ocurra en Arizona.