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Hay una especulación que ha resistido el paso del tiempo y las embestidas del viento: ¿qué tan grande hubiera podido llegar a ser Rigoberto Mena?, la cual está vinculada directamente con otra: ¿y David Green?
En 1964, con la Serie del Caribe suspendida por el retiro de Cuba y la todavía no presencia de Dominicana, se realizó aquí una Serie Interamericana, sin duda, el evento beisbolero de más alto nivel de competencia que nuestra afición ha disfrutado.

Figura cumbre de aquel valiente y competitivo Cinco Estrellas, Rigoberto Mena fue el mejor paracorto en ese torneo superando al panameño Gil Garrido, al cubano Dagoberto Campaneris y al puertorriqueño José Pagán, que tenía experiencia en Serie Mundial, pues era titular con los Gigantes de San Francisco.

Fue Ms Valioso
Lo más impactante es que Rigo, también, resultó Pelotero Más Valioso por encima de fieras como Roberto Clemente y Orlando Cepeda, establecidos en la Gran Carpa.

Eso sí, no era una Serie del Caribe oficial. La reactivación de ese evento ocurrió hasta en 1970, con sólo tres equipos, Dominicana reemplazando a Cuba, Puerto Rico y Venezuela. Al año siguiente, se agregó México, tomando el lugar de Panamá.

El altamente valorado David Green, siempre involucrado en fuertes controversias, logró, en 1985, meter sus narices en el All Star, jugando para los Tigres de Licey, campeones de Dominicana. Único caso entre peloteros nicas.

Cuando se dijo –-incluyendo un talento del juego como Whitey Herzog-- que David sería el próximo Clemente, sentimos que perdíamos el equilibrio, por la gigantesca exigencia que se fabricaba a su alrededor.

Dos de sus destellos en el béisbol del Caribe nos hicieron creer que podría crecer mucho, pero David perdió la honda, y las piedras, y se quedó pequeño.

El mejor David
En 1981, Green se coronó campeón de bateo de la Liga Mexicana de la Costa del Pacífico, superando por una nariz al legendario Héctor Espino. Jugando para los campeones Yaquis de Obregón, en un año sin Serie del Caribe por la huelga de peloteros buscando una mayor participación económica, David logró esa proeza que se le escapó a Rigo Mena durante su larga y brillante actuación en el béisbol mejicano.

Así que el mejor David no pudo ver en acción al cancelarse el clásico.

En 1985, Green era una posibilidad latiendo frente al futuro en las Grandes Ligas, aunque distante de las proyecciones que los Cardenales le vieron en 1980.

Valorado en cierta ocasión más alto que Willie McGee y considerado un probable 30-30-300, Green bateó de quinto en el poderoso line-up dominicano, detrás de Jorge Bell y Glenn Davis.

Dos grandes outs
En esa serie, David impresionó con su poderoso brazo. Fue capaz de sacar a dos corredores con grandes disparos desde el jardín derecho, uno de ellos en el plato; bateó para .285 puntos, incluyendo un jonrón, un doble y un triple, mientras empujaba tres carreras, dos de ellas decisivas. Al juntar todo eso, fue seleccionado para estar en los bosques del All Star junto con Jorge Bell y Chris Jones.

Haber visto cómo Green destacó con Licey en esa Serie del Caribe de 1985 en Mazatlán, provocó el interés de los Gigantes, confiando en que le quedaban suficientes cartuchos para hacer explosión.

Eso nunca ocurrió. Lamentablemente sus posibilidades de graduación no se concretaron y sus facultades quedaron ocultas.

dplay@ibw.com.ni