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¡Cómo cambian los tiempos! Y obviamente, lo seguirán haciendo, bombardeando implacablemente nuestra capacidad de asombrarnos. Hace 45 años, el Inter de Milán conquistó la Copa Intercontinental por equipos, derrotando al Independiente de Argentina, después de haberse coronado Campeón de Europa. Aquel equipo manejado por Helenio Herrera tenía sabor a pasta. Sólo dos de sus jugadores, Joaquim Peiró y Luis Suárez, ambos españoles, no eran italianos. Sarti, Fachetti, Mazzola, Corso, Milani, Domenghini, eran grandes columnas en el edificio del doble éxito logrado en los años 64 y 65.

Este Inter que dobló las rodillas del Bayern alemán con las dos estocadas de Diego Milito, no tenía italianos en el terreno, hasta que entró Materazzi en el minuto 91, justo cuando se vendía el último trozo de pizza en el Bernabéu. El Campeón de Italia, sin italianos, se coronó Campeón de Europa. Es posible que el festejo en Argentina, por el accionar de Milito, Samuel, Cambiasso y Zanetti, estos dos últimos borrados por Maradona de la Selección que estará en Sudáfrica, haya sido más ruidoso, y hasta más genuino.

También Brasil debe haber disfrutado esta victoria. El arquero Julio César realizó atajadas “mata” intentos de recuperación del Bayern, en tanto Maicon y Lucio se mostraron con la firmeza de una roca y muy acertados, frente a un equipo que durante el 68 por ciento del tiempo tuvo el balón en su poder, ejerciendo presión.

¿Qué tanto sabor puede tener para los italianos un títulos sin pasta, sin un spaguetti?. Bueno, el Inter representa a una Liga, que con esa victoria, logró retener el derecho a cuatro sitios en la Champions, frustrando a los alemanes. Pero, a diferencia de equipos como el Manchester y el Barcelona, los previos ganadores de la Champions, éste Inter carece de material casero de valía.

Cuando comenzaron las Copas Intercontinentales, en equipos finalistas como Peñarol, de Uruguay, Santos, de Brasil, Independiente y Estudiantes, de Argentina, no se veían caras extrañas en sus rosters. Aquel espectacular enfrentamiento entre Santos y Benfica de Portugal, con Pelé y Eusebio echando humo y mostrando su brillantez sobre el engramado, es imposible en estos tiempos en que la comercialización y la globalización, han alterado la topografía del fútbol en el planeta.

El joven y bravo equipo Estudiantes de La Plata, dirigido por Oswaldo Zubeldía, que en 1968 superó al poderoso Manchester United de Iglaterra para conseguir la Copa Intercontinental, estaba formado sólo por jugadores argentinos. Verón, Conigliaro, Madero, Bilardo, Pachamé, Malbernat, Poletti y muchos que estuvieron aquí en nuestro estadio, en 1966, en un amistoso con la Selección de Dubois y Mayorga, de Peché y Chocorrón, fueron los que concretaron la proeza.

Con la adquisición de David Villa, el esfuerzo que se está haciendo por Cesc Fabregas, y la presencia de Valdés, Piqué, Xavi, Iniesta, Bojan, Pedro y Busquets, el Barcelona puede llegar a tener la mayor base casera entre los grandes competidores de las Champions venideras.

Así que, el triunfo del Inter es un éxito del fútbol que se juega en Italia, no propiamente del fútbol italiano.


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