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Para Japón, el Grupo E es un infierno. En su cuarta Copa consecutiva, el equipo asiático, batallando contra Holanda, Dinamarca y Camerún, se ve acorralado y sin escape. Se habla de interesantes avances pero no los suficientes para otorgarles posibilidades de sorprender. Bueno, tendrán que seguir aprendiendo.

La gran mayoría de sus jugadores son caseros. El atacante Marimoto tiene presencia en el Catania de Italia, y los centrocampistas Matsui, Hasabe y Honda, militan con el Grenoble de Francia, el Wolfsburgo de Alemania y el CSK de Moscú, así que el adiestrador Takashi Okada, quien asegura no pretende sólo participar en esta Copa, no tiene problemas para reunir su tropa.

Japón, que en 2002 como local fue líder del Grupo H por encima de Bélgica, Rusia y Túnez, cayendo por 1-0 frente al ágil equipo de Turquía en octavos de final, abre en esta Copa chocando con Camerún el 14 de junio; luego tratará de resistir el oleaje naranja el 19; y va contra Dinamarca el 24, en lo que se supone, su despedida del Mundial.

¿Cómo obtuvo Japón su boleto para Sudáfrica? Por ser un equipo altamente valorado en Asia, comenzó su participación en las eliminatorias a partir de la tercera etapa, perdiendo un partido ante Bahrein; luego en la última fase asiática, no tuvo inconvenientes. Tuvo que cruzarse con Australia, perdiendo en Melbourne, pero clasificando segundo consecuencia de cuatro victorias y tres empates.

El informe sobre Japón indica que utiliza mucha presión, toques cortos, movimientos rápidos y remates desde afuera del área. Ésas son sus grandes virtudes, con dos dificultades, carecer de un goleador y necesitar más fortaleza física. El factor ofensivo más importante es Shunsuke Nakamura, quien desde el costado derecho maneja los hilos de Japón, tiene facilidad para penetrar y es muy efectivo con el balón parado.

Hay que agregar el aporte de Yasuhito Endo, centrocampista de clara visión y buena entrega; Makoto Hasabe, con capacidad para funcionar como obstáculo del enemigo y conexión con sus compañeros en la gestión ofensiva; y Marcos Tanaka, nacido en Sao Paulo, Brasil, nacionalizado japonés, un defensa dueño de buen toque y excelente golpe de cabeza.

Japón debutó en las Copas del Mundo perdiendo 1-0 con Argentina en 1998, víctima de un gol de Gabriel Batistuta, siendo vencido también por Croacia 1-0 y Jamaica 2-1, terminando último en su grupo. Una presentación de credenciales inadvertida.

Después de obtener sólo un empate en el Mundial de Alemania 2006, aquel 0-0 con Croacia, se decidió prescindir del entrenador brasileño Zico.

Lo reemplazó Alvica Osim, ex seleccionador de Yugoslavia, empeñado en la renovación, pero un problema de salud lo sacó del escenario, y eso facilitó el re-ingreso de Takeshi Okada, el mismo que llevó a la Selección a su debut mundialista, en Francia 1998.

Japón saltará a la cancha con Seigo Narazaki en la puerta; el respetado Marcos Tanaka y Yuji Nakazawa como piezas fundamentales de la defensa, con Atsuto Uchida y Yuto Nagatomo, por los laterales; Yasuhito Endo y Makoto Hasabe del Wolfsburgo, junto con Junichi Inamoto, moviéndose delante de la zaga como apoyo del esencial Shunsuke Nakamura, Shinji Okazaki y Takayuki Morimoto del Catania italiano.