Edgard Tijerino
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No creo que Lionel Messi esté cansado como dijo su entrenador, o presionado por la urgente necesidad de brillar en una Copa, como apuntan muchos. ¿Qué puede ser lo extraño para Messi en un Mundial? En las Champions, él enfrenta a mejores líneas defensivas y debe fajarse con medios de contención más asfixiantes.

En las Champions, Messi debe enfrentar a quienes son hasta sus propios compañeros en una Copa. Aquí en Sudáfrica, como es natural, todas las miradas estarán detrás de cada movimiento de Messi, como ha ocurrido con todos los fuera de serie, entre ellos Pelé, Maradona, Platini, Cruyff y Ronaldo, y seguramente, Messi va a brillar.

¡Qué fácil es decir eso! Y lo es, porque Messi no sólo ha pulido su destreza, sino por su avance manejando el concepto del juego, la utilización de sus recursos y su firmeza. Su polivalencia facilita la gestión de Maradona, quien puede hacerle varias propuestas, abriendo espacios adelante, garantizado su complicidad, funcionando como enlace y definiendo.

Messi va a su segundo Mundial, lo que aprovechó Maradona en el 86 para dar el esperado salto triple hacia la grandiosidad sin red abajo, como el circo del Sol. Aquel Maradona completamente evolucionado y con mejor toque mágico que se robó el show en el Mundial de 1986 en México, no tuvo nada que ver con el 1982, aún muy verde, que retardó su “graduación”.

Aquí en Johannesburgo, la expectación por Messi es mayúscula. No sólo por la cantidad de veces que aparece en pantalla, ni por todo lo que de él se vende, sino por el realismo que siempre ha mostrado a la orilla de ese resplandor inagotable. Genio sin equipo, regresa a la botella, y como Argentina se ve tan bien en todos los sectores, y tendrá en banca a jugadores que serían titulares en varios seleccionados, las condiciones estarán dadas para el lucimiento de Messi.

Decir que Messi se sentía cansado en las puertas de una Copa, fue una falla. Se cansan los nadadores, los pesistas, los gimnastas y tantos otros sometidos a un adiestamento intenso y rutinario. Messi se deleita con la pelota, se recrea en el entrenamiento, batalla sin desmayo engrandeciéndose, y es obvio que debe estar ansioso por jefear a Argentina en esta Copa.

¿Cuándo ha eludido responsabilidades éste argentino? En ningún momento, y qué mejor forma de estimularse que tomando retos pendientes como brillar en una Copa, un interés que también aguijonea a Cristiano Ronaldo.

¿Será el Mundial de la “Pulga”? Eso es lo que esperamos. Lo sorprendente, como una aurora de media noche, sería verlo apagarse. No hay forma de dudar de sus proyecciones en este gran evento. Llega bien afilado, con suficiente madurez y ansioso por mostrar su capacidad. El título “Messi ¿y quiénes más?”, publicado recientemente aquí, en referencia a los “cracks” con mejores posibilidades, está justificado.

El sábado voy a verlo contra Nigeria, y el 17, frente a Corea del Sur. Eso sí, lamentando que mi credencial no me permita entrar al terreno de juego.

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